domingo, 2 de julio de 2017

La Santa María. Del Cabanyal a Barcelona

La Santa María. Del Cabanyal a Barcelona

«Seguro que los mayores de 50 recuerdan la imagen del puerto de Barcelona ligada a la estampa histórica de una réplica de la carabela “Santa María”. Seguro que muchos hemos fotografiado alguna vez ese encuadre de la nave histórica, los muelles y el monumento de Cristóbal Colón. El navegante y su barco, que se evocan hoy, 12 de octubre, día del Descubrimiento y de la Fiesta Nacional española, están unidos en la memoria de millones de personas entradas en años. Sin embargo, son poco conocidos los detalles del principio y el fin de esa relación entre la carabela y el puerto barcelonés.


Astilleros Lacomba

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Construyendo la embarcación. 1951

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Lo primero que se debe recordar es que la réplica que hemos conocido, que no fue la primera porque ya hubo otra para las fiestas centenarias de 1892, nació en la playa valenciana del Cabañal. En 1951, cuando se puso en marcha el proyecto de rodaje de la película “Alba de América”, el ilustre historiador de la Marina Julio Guillén Tato, valenciano de nacimiento, fue encargado de diseñar un navío que respondiera en todos los detalles al original de Colón. El experto consultó documentos, dibujó, hizo planos exactos y encargó la tarea a los Astilleros Lacomba, propiedad de Vicente Lacomba Llorens, el mejor especialista en calafate que había en la Valencia de los años cincuenta. El constructor marino, que vivió hasta 1989, casi tanto como su barco, lo hizo realidad en solo cinco meses. Y el actor Antonio Vilar pudo interpretar a Colón en aquella patriótica y ampulosa película de Juan de Orduña, donde Amparo Rivelles desempeñó el personaje de Isabel la Católica.


Dispuesta a ser botada

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Bendición de la embarcación

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Puerto de Valencia

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Terminada la película, el buque paseo por varios puertos españoles y participó en actos de inspiración patriótica, hasta recalar en Barcelona, en 1952, con motivo de un Congreso Eucarístico. Allí se quedó, cargo de la Diputación Provincial y allí se hizo estampa viva para el turismo y la imagen de Barcelona… hasta que Terra Lliure, un grupo independentista catalán entonces armado, la emprendió con la estampa. No les gustaba el “españolismo” colombino y la “Santa María” sufrió cuatro atentados; el último, en mayo de 1990, provocó un grave incendio en el maderamen y daños de consideración en la estructura, según se determinó en el dique flotante de la Vulcano.


Puerto de Barcelona


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Empezó entonces el titubeo sobre qué se podía hacer con el navío en una Barcelona que estaba transformándose en puertas de las Olimpiadas. Los que han estudiado aquella etapa, con Maragall en la alcaldía, señalan que se buscaba una “modernidad” que la antigua embarcación no podía ofrecer. Otros señalan que ofrecía, por añadidura, una “hispanidad”, o españolidad, que ya no era fácil de resistir por muchos. Manuel Royes i Vila, que durante 25 años pasó desapercibido como presidente de la Diputación, se avino a una solución clásica: enterrar, en este caso hundir bajo el mar el “problema”. En domingo de 1991, el casco del navío, desprovisto de mástiles y castillos, fue hundido en aguas de Arenys de Mar, a cincuenta y tantos metros de profundidad. Hay pesqueros que tropiezan con el casco alguna vez y pierden las redes. Hay buceadores que en verano bajan hasta el pecio con frecuencia. La “Santa María”, nacida en el Cabañal, sigue siendo un atractivo turístico».

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