Mostrando entradas con la etiqueta Avenida del Puerto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Avenida del Puerto. Mostrar todas las entradas

viernes, 5 de enero de 2024

Sus Majestades Los Reyes Magos de Oriente en el Marítimo

Sus Majestades Los Reyes Magos de Oriente en el Marítimo




Los Reyes Magos en el Asilo-Hospital san Juan de Dios. La Malvarrosa

VAHG


Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente saliendo del Puerto de Valencia

Todocolección


Sus majestades los Reyes Magos en el Sanatorio Malvarrosa

?



Sus majestades los Reyes Magos en la Avenida del Puerto

Cortesía de Consol Soler


Día de Reyes en el Cabañal

Archivo Rafael Solaz 




Sus majestades los Reyes Magos en la Fábrica de cervezas El Águila

VAHG


Sus majestades los Reyes Magos en el Puerto de Valencia

?


domingo, 19 de mayo de 2019

La Telefónica del Grao

La Telefónica del Grao

«En 1883, Emilio Rotondo Nicolás, que representaba a la Compañía Hispano-Americana Telephone Company, solicitó permiso para abrir una central telefónica en La Vilanova del Grau, que luego sería absorbida por la Compañía Telefónica Nacional de España.


Así pues, en 1883 comienza a edificarse el local que contaba con planta baja y un piso, siendo inaugurado el día 31 de Agosto de 1891. 


Durante la Guerra Civil, una bomba cayó en el inmueble y al ser reconstruido se levantó una segunda planta en la que se instaló el conocido como sistema telefónico Rotary, la sala de descanso y los servicios».

Valencia y su patrimonio marítimo. Joaquim Díez Pérez


domingo, 12 de mayo de 2019

Teatro Cine Benlliure - Lírico. Grao

Teatro Cine Benlliure - Lírico. Grao

«Construido por el arquitecto Enrique Viedma para el empresario Manuel Salvador estaba ubicado en la Avenida del Puerto, 273 y fue inaugurado el 28 de octubre de 1915. En la esquina anterior se situaba el característico edificio con torreta de la Telefónica del Grao.


Tenía una capacidad para 918 plazas repartidas entre su amplio espacio de platea y dos pisos para palcos y en principio se dedicó al arte escénico para pasarse, al inicio de los años 40, primordialmente al cinematógrafo para lo que sería dotado de plataforma de general.


Vivir para ver cine. Miguel Tejedor

Este acreditado espacio casi siempre se llenaba para ver dos o tres películas de reestreno, pese a contar con la enorme competencia del Monumental Levante que estaba situado enfrente. En décadas anteriores ya había soportado bien la rivalidad del Cine Alhambra, ubicado a 150 metros en el interior de la segunda Atarazana. En fotografía aérea retrospectiva se puede ver la situación de las Atarazanas y en el margen inferior izquierdo de la misma el edificio de pisos que reemplazó al cine.




?

En marzo de 1948 el Benlliure cambiaría su nombre por el de Cine Lírico (al haber dejado poco antes este nombre el famoso teatro-cine que fue derruido en el centro de la capital), con el que andaría con éxito por las dos décadas siguientes.


Semana Santa marinera en el Grao. El Encuentro

 Avenida del Doncel Luis Felipe García Sanchís

Foto Calvo. Años 50


En 1968 la estadística de construcción de salas de cine ya llevaba un par de años a la baja. Es el año de cierre de esta sala motivado seguramente por motivos económicos, ya que después de ser derruido se construiría sobre su solar una enorme mole de pisos con fachada de ladrillo cara vista muy distinta a la modernista que presentaba el teatro-cine, como se puede comparar en las fotos».


http://www.prospectosdecine.com/

 

domingo, 5 de mayo de 2019

Grupo Residencial Puchades-Cubells. El Balcón de Levante

Grupo Residencial Puchades-Cubells. El Balcón de Levante

A finales los 50 la avenida del Puerto seguía caracterizada por la masiva presencia de chalets, fábricas, serrerías y almacenes de madera. La riada de 1957 activó en ella algunas de las determinaciones del Plan General, especialmente la construcción de viviendas subvencionadas.
 





https://elpuntal.caatvalencia.es/joyas-de-la-edificacion-valenciana-el-balcon-de-levante/

Completadas las obras del Grupo Stella Maris los arquitectos Borso y Contel proyectan, para el mismo promotor, este grupo de 220 viviendas de renta limitada (el más alto de los edificios singulares de su época), en una parcela privilegiada situada en la esquina con la calle del Instituto Candela, que había sido abierta de manera parcial y hasta el Camino de Algirós.
 

El Balcón de Levante. Avenida del Puerto
 
Ayuntamiento de Zaragoza

Es un bloque doble y con diferentes alturas (11’16 y 8m.), situado entre medianeras con amplio patio central. La planta tipo agrupa 18 unidades residenciales que comparten un patio corrido intermedio, donde se ubican 4 de sus cinco núcleos de acceso. 
 

"Guia de Arquitectura de Valencia"
 
 En su mayoría son viviendas de 80 m2. con el salón-comedor y el dormitorio principal recayendo a la calle o al patio de manzana, y el resto de dependencias al patio interior. En el exterior, las fachadas laterales se componen horizontalmente para reforzar la uniformidad de alturas de la manzana, mientras que en el chaflán se potencia su carácter de torre casi exenta, separándola del suelo con pilares de doble altura, a imagen de los rascacielos norteamericanos del momento, en los que se apoyan dos esbeltos y acotados cuerpos verticales que se sitúan a ambos lados del cierre curvo de la quinta escalera.

Texto extraido de la "Guia de Arquitectura de Valencia"

Cayetano Borso di Carminati González nace el 1900 en el seno de una familia acomodada. En 1925 se titula en la Escuela de Arquitectura de Barcelona, donde es alumno y amigo de Eusebio Bona. Compartirá estudios con Raimon Durá Reynals, Ricardo de Churruca y Germán Rodríguez Arias, todos ellos sucesivos miembros del GATCPAC.

Borso fue considerado un hombre audaz, liberal, apasionado y polemista inagotable con una reputación de persona avanzada a su época.

Las primeras obras que realizó tenían un estilo entre clásico y folklorizante, como se demuestra a su proyecto del pabellón de industria de Valencia para la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929.

Aparte de eso, formará parte de los arquitectos que colaboran eventualmente con Javier Goerlich (entonces arquitecto municipal de Valencia). Fruto de esta colaboración serán algunos edificios como el Barrachina (1929) en La Plaza del Ayuntamiento o el edificio Navarro en la calle Jáàtiva (1928). En estos combina un repertorio decorativo clásico y casticista (pilastras, pináculos, frontones, volutas, etc) con detalles del Art Déco.

La introducción de la modernidad la utilizará como un simple repertorio decorativo, dependiendo de la ocasión, y solo aparece en ciertas aportaciones tipológicas (medidas higiénicas o de racionalización de los edificios). Utilizará el lenguaje castizo, más decorativo y monumental, sobretodo en el centro de la ciudad (Edificio March, en la plaza del Ayuntamiento), pero cuando el edificio es más periférico (Edificio Alcatraz, calle Cádiz, 1931) hará uso de un lenguaje más estilizado, con más elementos decorativos provenientes del déco, más moderno en definitiva.

Los años 1932 y 1933 serán años de poco trabajo, y el trabajo más importante será la dirección del proyecto de las Piscinas de Las Arenas, obra del madrileño Luis Gutiérrez Soto. Esta colaboración fue determinando en el rumbo de sus obras. Eso se reflejará en los edificios que construirá posteriormente, por ejemplo en el edificio García ya hace uso de voladizos curvas y ningún uso del lenguaje clásico.

En el cine Rialto (1935), considerado una de las mejores obras del período, desaparece completamente la decoración aplicada y pone énfasis en las masas y los volúmenes escalonados. El edificio se inspira en modelos como el edificio Carrión de Madrid o en el cine Universum de Berlín, hará uso del lenguaje déco y de la Wiener Werkstätte, del muro cortina en la fachada principal y posterior, el remate de la torre recuerda a los rascacielos americanos y al Palacio Stoclet de Hoffmann.

Continuará esta manera de construir en los edificios González-Senabre (1935), Dasí (1935, uso expresivo de voladizos, terrazas y salientes). El Edificio Vizcaíno (1936) es su obra más peculiar. Construido en un solar irregular de tres fachadas, destaca su torre cilíndrica de coronación escalonada, un juego de volúmenes complejo por los distintos voladizos de terrazas y miradores, y una ausencia total de decoración, tendiendo a la simplificación y el elementarismo (lo que lo hacen el edificio más próximo al expresionismo europeo).

Durante la guerra Civil fue encarcelado, y cuando finaliza vuelve a ejercer pero con un lenguaje cambiado (neocasticista).

Reanuda la actividad profesional con la dirección de las obras del Ateneo Mercantil de Valencia (colaborando con Emilio Artal). Durante los años 1945 al 1948 ocupa un cargo de concejal en el Ayuntamiento de Valencia y también ejerce de arquitecto municipal de Alcudia.

Al fin de los años cincuenta reanuda el lenguaje moderno asociado con Rafael Contel (Edificio Stella Maris, 1958).
 
https://es.linkfang.org/wiki/Cayetano_Borso_di_Carminati

Fue en su momento uno de los edificios más altos de Valencia. Cuenta su aparejador, Pablo Hernández, que es «el edificio mejor hecho de España de viviendas subvencionadas». Es el Grupo Residencial Puchades-Cubells, conocido como el Balcón de Levante, un proyecto de los padres del Movimiento Moderno valenciano, Cayetano Borso di Carminati y Rafael Contel.


https://elpuntal.caatvalencia.es/joyas-de-la-edificacion-valenciana-el-balcon-de-levante/

Pablo Hernández Soler tiene 88 años y una memoria que recorre fácilmente los entresijos de los edificios de la ciudad. Este aparejador ha dirigido la ejecución de muchos de los inmuebles que hoy forman parte del legado del Movimiento Moderno, haciendo realidad los proyectos de arquitectos como Fernando Moreno Barberá, Cayetano Borso di Carminati, Rafael Contel Comenge y Román Jiménez Iranzo.

Con Borso di Carminati y Rafael Contel desarrolló fundamentalmente edificios de viviendas, muchos y en toda la ciudad. Entre ellos, hitos como el Balcón de Levante, en la confluencia de la Avenida del Puerto con Dr. Manuel Candela, o parte del Grupo Residencial Villadesol, la popularmente llamada «Finca del Tu-tú» en las calles Pintor Maella e Higinio Noja (antigua Samuel Ros), construido en los terrenos del primer campo del Levante C.F. Ambos respondían a una nueva concepción donde los bajos comerciales, acotados por pilares vistos, adquirían mayor altura y relevancia en la base del edificio, que quedaba sobreelevado. Fueron edificios singulares, con profusión de materiales: desde el hormigón y ladrillo vistos, revestimientos de gresite, bloques de pavés, o carpinterías de aluminio. «Residencial Villadesol estaba plagada de elementos innovadores. Fue, por ejemplo, uno de los primeros edificios con pilotajes».


https://elpuntal.caatvalencia.es/joyas-de-la-edificacion-valenciana-el-balcon-de-levante/

La estructura metálica del Balcón de Levante fue también pionera. Se acababa de ejecutar en Valencia el edificio Garcerán, conocido como la Finca de Hierro, en la plaza de San Agustín, cuya estructura metálica le dio su sobrenombre. Ambos compartieron el mismo proveedor de estructuras, una empresa especializada ubicada en Guillem de Castro. Cuentan del Garcerán que fue el primer edificio de viviendas en emplearlas. No fue así. Lo que es cierto es que fue el de mayor envergadura: durante 40 años coronó el podio como edificio más alto de Valencia. El Balcón de Levante ocupaba el tercer lugar, tras la Torre de Valencia. Eran los primeros rascacielos, propiciados por los nuevos sistemas constructivos, que sorprendían con su altura al visitante. Y con ellos, la fisionomía de la ciudad empezaba a modificarse.

Tanto el Residencial Villadesol como el Balcón de Levante, finalizados en 1967 y 1963, eran promociones de viviendas subvencionadas, nacidas al amparo de los planes nacionales de vivienda y de los decretos específicos para paliar los daños de la riada de 1957. «Hoy en día resulta admirable la gran calidad de estas edificaciones de viviendas de renta limitada».

https://elpuntal.caatvalencia.es/joyas-de-la-edificacion-valenciana-el-balcon-de-levante/

domingo, 2 de diciembre de 2018

La antigua Casa Calabuig

La antigua Casa Calabuig

«(...)Con mis dos libros en la mochila embarqué en uno de esos insufribles buses urbanos que me llevó al marítimo. Me apeé al final de la Avenida del Puerto y me dirigí a la Antigua Casa Calabuig, donde casi todo sigue igual. Me gusta que ciertas cosas o lugares sigan como siempre, como toda la vida, o con mínimas diferencias que no siempre son mal venidas.


https://www.prospectosdecine.com/

La Antigua Casa Calabuig sobrevivió con dignidad y valentía a obras, cambios y especulación. Sobrevivió a la Copa del América, a las obras del puerto y el marítimo, y a la F1. El antiguo edificio se yergue, solitario y digno, al final de la avenida, frente al acceso al puerto.


Todocolección


VAHG

Al entrar reconozco los rostros de algunos de los camareros, muchos de ellos son los de siempre, forman parte del local. Los saludo y me asombra que recuerden mi nombre, y que me pregunten qué tal me ha ido por esos mares de Dios. Hacía meses que no pasaba por aquí.

Doy amarras a la barra y pido un café fuerte con Bailey’s. Me dispongo a escribir esta tarde y necesito algo de estímulo y algo de inspiración. Ambas cosas creo que las encontraré en el Calabuig.


?

Revuelvo el contenido de mi taza pensando en lo extraño de los hechos; en lo curioso que resulta que, habiendo vivido en Valencia tanto tiempo -aunque lo de «tanto tiempo» resulta, en el fondo, muy relativo-, haya venido tan poco a esta casa. Cierto es que vivo lejos de ella y que paso la mayor parte del tiempo embarcado.

Observo minuciosamente el interior del local y compruebo, complacido, que no ha habido cambios notables desde la última recalada; ni desde la primera vez que estuve aquí. El más clamoroso fue la ubicación de un puesto de administración de loterías en el interior del local. Recuerdo que la primera vez que lo vi, hace ya años, me disgustó, casi me sentí hasta ofendido. Era como haber colocado una caseta de loterías en el interior del local; o sin el casi. La caseta parece absolutamente fuera de lugar allí, desencaja, su presencia es estridente. Pero probablemente iré acostumbrándome a verla ahí con el tiempo. 
Por lo demás, todo sigue prácticamente igual. Los estantes en la barra, con sus botellas reflejadas en los espejos tras ellas. Anís del Mono, Veterano, Larios, y todo un elenco de etiquetas de bebidas clásicas. Los viejos techos, enmarcados por las cenefas de yeso, con el ventilador de aspas que se mantiene en su lugar a pesar de que el local está ya climatizado. El viejo reloj -Casa Calabuig, rezan letras doradas sobre la esfera negra- rodeado de vides, entre los grandes aparadores que llegan al techo, con sus estantes llenos de botellas añejas tras las cristaleras.

Éste solía ser punto de encuentro y esparcimiento de marinos, sobre todo tripulantes de los correos insulares.


Pinterest

-De ésos vienen ya pocos- admite Amadeo, el camarero. -Los van echando cada vez más lejos, paran menos tiempo en puerto, y van quedando menos…

No parece haber mucha nostalgia en sus palabras. A cambio, reciben otro tipo de clientela. En una de las mesas junto al ventanal comen cuatro hombres con toda la pinta de ser del norte de Europa. Tres de ellos llevan cazadoras de regatistas, los rostros bronceados y el vello amarilleado por el sol y la salitre. Sin duda son tripulantes de algún yate atracado en la Marina.

También están los de siempre, agentes marítimos, consignatarios, fletadores y demás fauna del negocio marítimo, buena parte del cual, en esta ciudad, se mueve en la cercana Avenida J. J. Domine, que arranca al otro lado de la Avenida del Puerto. Éstos, que viven del negocio y las aventuras y empresas marítimas sin despeinarse, frente a una pantalla de ordenador y junto a un teléfono en un despacho climatizado, durmiendo en su casa cada noche y almorzando a veces en Casa Calabuig, estarán siempre presentes mientras sigan consignándose mercancías por mar. Muchos marinos mercantes echan pestes de este gremio, capitanes sobre todo, calificándolos de rémoras que se lucran a costa del trabajo de los que navegan. Probablemente ellos pensarán lo contrario, que los marinos mercantes tienen empleo y beneficio gracias a ellos, que fletan buques y consignan mercancías. La realidad, como casi siempre, está en un punto intermedio; ambas especies conviven en una suerte de relación simbiótica.

Hay dos de ellos a mi lado, en la barra; toman unas cañas y unas tapas mientras deslizan sus dedos por la pantalla de un iPad, hablando acerca de horarios y fletes de contenedores. Ambos parecen recién salidos de un estilista y su aspecto es de lo menos marinero, aún formando parte de este mundo.

Me acerco al ventanal del fondo y miro a través de él hacia el lugar en el que solían verse atracados los buques de Iscomar, de Balearia, de la Trasmediterránea; los pesqueros de bajura. El viejo edificio de Aduanas también sobrevivió con dignidad y elegancia a los cambios, quizás incluso hasta favorecido por ellos; pero tras él se ve ahora un bosque de mástiles de aluminio y palos cargados de radares y antenas. Los megayates han tomado la dársena interior, desplazando a sus antiguos ocupantes a otras zonas. Al menos en esta ocasión el cambio es tolerable; no es uno de esos cambios atroces, infames. Falta, en mi opinión, un paseo público alrededor de la dársena por el cual poder caminar libremente viendo los muelles y los barcos.

Los pesqueros no se ven ya desde aquí. Han sido desplazados por las sucesivas obras de remodelación del puerto y los pocos que quedan, que van sobreviviendo a la caza de brujas que pretende acabar con la pesca en Valencia, están ahora ocultos por los tinglados de los equipos de la Copa del América.

Recuerdo -y me parece como si fueran ya tiempos muy lejanos- cuando me apoyaba en esta misma barra muy temprano, de madrugada, para trasegar una copa de Veterano con mi patrón de pesca antes de salir a faenar. Eran otros tiempos y eran otros hombres. Me pregunto si Casa Calabuig sigue abriendo tan temprano.

Pagué mi café y me despedí, cruzando la avenida y entrando en el puerto. Pasé junto al edificio de Aduanas y la antigua terminal de pasajeros, y paseé por los escasos doscientos metros de zona pública.


Hoy hay dos grandes cruceros atracados en la nueva terminal de pasajeros. Qué poco marineras son esas moles hoteleras flotantes. Qué sinsentido representan, a mi manera de entender las cosas. Qué poco se aprendió desde el Titanic. Reconozco la contraseña pintada en la chimenea de uno de ellos, es de Costa. Parece que la naviera ha sobrevivido a las tres catástrofes de estos últimos años: la encallada del Costa Concordia, el rescate del crucero que quedó a la deriva en el Pacífico y el susto -creo que no fue más- del que rompió los ventanales de sus salones durante un temporal, arribando en Barcelona.

La parte de la Terminal Polivalente de Contenedores que se ve desde aquí está vacía. Allá donde solían atracar los portacontenedores de Boluda, de Contenemar, de Naviera del Odiel o de tantas otras que son ya historia de nuestra marina mercante, no hay hoy ni buques extranjeros. Sólo montañas de contenedores de colores vivos.


?

Tampoco están ya los ferrys de Iscomar ni los rolones de Balearia. Voy caminando pausado, arrastrando la pata tiesa e inmovilizada, deteniéndome aquí y allá, observando algunos detalles a través de mi catalejo; luego me siento en un banco de piedra, miro las aguas de la dársena y los barcos y me pierdo en mis memorias y recuerdos.

Y de repente estallo en una carcajada cuando me doy cuenta de mi propia imagen: Rediós, ¡parezco un viejo marino retirado, nostálgico y tullido».

domingo, 9 de abril de 2017

La fuente de Santa María del Mar

La fuente de Santa María del Mar

«Adosada al muro exterior del templo de Santa María del Mar encontramos una fuente pintada en verde chillón. La misma fue colocada en este lugar en 1859 con el legado efectuado por don Dionisio Bello. 



https://elmasclet.com/


La fuente proporcionaba agua potable al Grao en una época en que la única forma de abastecerse de agua era mediante pozos excavados en el suelo. 

En la misma un niño o niña está sentado sobre una concha marina, mientras cabalga a lomos de un gran delfín de cuya boca surge el agua que se derrama en una taza también con forma de concha marina.


http://valenciablancoynegro.blogspot.com.es/2014/05/un-tres-de-mayo-el-agua-potable-llegaba.html

Una inscripción encima de la fuente dice:

“Aguas del Turia derrama esta fuente por los 
esfuerzos del municipio de Valencia. 
La cooperación del de esta villa y el legado 
de 80.000 reales de Don Dionisio Bello. 
3 mayo 1859."

El agua de la fuente en cuestión sirve para calmar la sed del paseante que circula camino del Puerto o del entramado de calles alrededor del templo de Santa María del Mar. 



http://remembervalencia.blogspot.com.es/


Cabe destacar que es una pieza monumental de las más fotografiadas por los extranjeros que circulan por la zona.


Acuarela de José Francisco Rams Lluch

Cortesía de José Navarro Escrich

Frente al templo se conservan muy bien una serie de edificios modernistas. No ocurre lo mismo a sus espaldas donde todo cambió hace años derrumbando viejas y cutres edificaciones, sobre todo una pléyade de bares, llamados de alterne, como Maite, Bambú, Nossa Terra, La cabaña, Escorpión y Flowers, donde trabajaban chicas desconsoladas que no tenían a nadie que las invitase a una copa, pero que luego se tomaban una botella entera. Otras llegaban de pueblos con la idea de trabajar, comer de caliente todos los días y si había suerte casarse con un chico norteamericano de entre los muchos marineros que recalaban en el Puerto. 


Conjuntos Comunidad Valenciana

Uno de los lugares más famosos era Los Molinos, una burda imitación del Molino de la Galette en París, donde se ofrecían atracciones y se podía montar divertidas juergas.


Todocolección

Para finalizar este paseo por el recuerdo no puedo olvidar el emblemático edificio que como el espolón de una galera lleva mirando mar desde hace años y que en sus bajos acoge la Antigua Casa Calabuig fundada en 1903; bar restaurante por el que hemos pasado casi todos los valencianos camino del puerto para hacer acopio de bocadillos y simplemente para degustar sus calamares con una fría cerveza.



http://www.skyscrapercity.com/showthread.php?t=370996&page=971


En su época era visitado por estibadores, marineros, así como gente del artisteo que tras sus actuaciones buscaban un lugar donde poder colocarse un bocadillo entre pecho y espalda. Eso era en otra época. Ahora oriundos de la zona y extranjeros son los que acuden a saborear su espectacular carta.»





Cortesía de Arturo Cervellera

Verum Valentia


domingo, 23 de octubre de 2016

Parque - Colegio Santa Ana

Parque - Colegio Santa Ana

La Congregación de H.H de la Caridad de Santa Ana nace en Zaragoza en el 1804. En su origen,es una pequeña Hermandad agrupada en torno a Juan Bonal y animada por María Rafols, sus Fundadores. María Rafols y un grupo de Hermanas, dejan tierras catalanas para responder a las necesidades del Hospital Real y General de Ntra.Sra. de Gracia de Zaragoza.



Juan Bonal

La Hermandad se constituye “para el bien y alivio de los pobres enfermos”. Su misión se realiza en una entrega diaria y constante a los más desvalidos hecha “con todo detalle”, “con el mayor amor”, entrega que se abre desde la primera andadura a la atención y dedicación a los niños de la Inclusa.

Durante 37 años María Rafols se encarga de la Inclusa en el Hospital. En esta dura misión, María Rafols descubre e inicia, no sólo un servicio asistencial , sino una pequeña gran misión: acompañar a los niños en situación de desamparo, en el despertar e interiorizar aspectos básicos de su desarrollo personal.


María Rafols

En la Inclusa del Hospital de Ntra. Sra. de Gracia de Zaragoza y en la Misericordia de Huesca, fundada en 1807 para niños adolescentes y jóvenes, se inicia la andadura educativa de las Hnas. de la Caridad de Sta. Ana.


Hospital de Ntra. Sra. de Gracia de Zaragoza

1808

Fotos Antiguas de Zaragoza


En 1893, con el permiso del Sr. Arzobispo de Zaragoza y a petición de los sacerdotes D. José Fogués y D. Miguel Sarrió, cura párroco de la iglesia del Milagro de Valencia, vienen las Hermanas con la venia del Sr. Arzobispo de Valencia, para hacerse cargo del Asilo de la Inmaculada. Era el 9 de abril de 1893.

Una comunidad de cinco Hermanas se establece pues en el "Asilo La Inmaculada". El asilo era una casa destinada a las jóvenes que trabajaban en el servicio doméstico y que se quedaban sin ocupación. Allí permanecerían hasta encontrar una nueva colocación.

El asilo no disponía de ingresos por lo que las Hermanas inician unas clases de párvulos, en un piso de la Congregación, sin dejar de atender a las jóvenes. En estos primeros años tuvieron muchas dificultades económicas y necesitaron recurrir a la realización de trabajos manuales para recaudar fondos. En las clases hubo tanta afluencia de alumnos, que en 1900 tuvieron que trasladarse a otro local más grande, en la Avenida del Puerto, a una casa de dos pisos y planta baja, con el fin de dar respuesta a la necesidad de escolarización en la zona rural del Puerto. 

Al llegar fueron recibidas con cierta hostilidad y les costó algún tiempo que llegaran las alumnas. Poco a poco la situación se fue normalizando y en 1922, la Congregación considera conveniente la compra del Parque Raga para edificar un Colegio “de planta” en medio de una naturaleza frondosa.


Las sagas de familias y maestros de floricultores y jardineros en Valencia viene de siglos, como la familia Raga, en la foto.

Cortesía de Jose Vicente Luján Estellés



Amparo Raga Bou en la Plaza de la Virgen. 1916

Cortesía de Jose Vicente Luján Estellés












Todocolección



1913

Archivo de Rafael Solaz

http://valenciablancoynegro.blogspot.com.es/


En 1925, se inauguró el Centro. Durante la Guerra Civil de España el edificio sufrió grandes deterioros. Finalizada la Guerra se restauró y, en 1941, el Colegio volvió a abrir sus puertas. Desde el inicio las Hermanas procuraron para sus alumnas una educación integral llevada a cabo con firmeza pero sin detrimento de lo espontáneo y natural. El internado lo consideraron necesario porque, en muchos pueblos cercanos no existían Colegios para la educación de las jóvenes y un internado podía dar respuesta a esa necesidad.


Recuerdo Primera Comunión. 1943

Todocolección



1961

Todocolección



1966

Todocolección





1966

Archivo de Rafael Solaz


La hermana Concepción Mazón ( profesora de Matemáticas y Ciencias Naturales ) junto a una alumna durante un recreo. Curso 67 - 68

Cortesía de Consol Soler


Años 70

Todocolección

Las Hermanas procuraron hacer del internado una segunda casa donde las niñas encontraran cariño y ambiente familiar. El año 1946 el Centro fue reconocido como Colegio de Bachillerato Elemental y en 1956, de Bachillerato Superior. Como Escuela Normal de la Iglesia funcionó de 1955 a 1970. También se impartió el Bachillerato Laboral del año 1961 al 1971. Según las diferentes Leyes de Educación a lo largo de su historia, obtuvo la aprobación para impartir E.G.B., B.U.P y, posteriormente la E.S.O. y Baschillerato. En la actualidad, el Colegio cuenta con una plantilla de 80 profesores seglares que imparten E. Infantil, E. Primaria, E.S.O. y Bachillerato con una escolarización acogida a los Conciertos Educativos.

http://www.pcsantaana.com/

Las Arenas. Año 2000. Galería fotográfica 03

Las Arenas. Año 2000. Galería fotográfica 03 Levante EMV