sábado, 15 de enero de 2022

Grupos escolares "Plan Riada". Vicente Ballester Fandos. La Malvarrosa

Grupos escolares "Plan Riada". Vicente Ballester Fandos. La Malvarrosa

La riada de 1957 dejó en Valencia un triste balance educativo: 12.000 niños se quedaron sin escuela.

Para resolver este grave problema el Ministerio de Educación Nacional y el Ayuntamiento, en virtud de un convenio excepcional firmado en enero de 1958, aprobaron un ambicioso plan de construcciones escolares. El citado ministerio fue convocando diversos concursos de arquitectura con la finalidad de definir “prototipos de grupos escolares”, capaces de resolver los problemas existentes en las diferentes zonas del país.


Boletín de Información Municipal nº75

Subida por Carlos Iborra a VAHG

Para acogerse a la ayuda ofrecida, el Ayuntamiento de Valencia acordó utilizar uno de estos prototipos, desarrollo vertical en zonas cálidas, que había sido premiado en el concurso restringido de anteproyectos de Escuelas Graduadas (1957). 


El modelo, construido en diferentes lugares de la ciudad bajo la supervisión de los arquitectos municipales José Pedrós y Juan José Estellés, desarrolla un programa de “seis grados” en un volumen prismático de tres o cuatro alturas, reduciendo al mínimo las superficies cerradas y tratando los porches y corredores como elementos abiertos. 



La planta baja dispone siempre de dos alas. En una de ellas se sitúan el acceso, dos aulas, aseos y dependencias de dirección; y en la otra la vivienda del conserje. En las plantas superiores, idénticas en su distribución interior, se localizan otras dos aulas, la escalera y el núcleo de aseos. 



Sus dos fachadas principales se componen con ritmo horizontal, definido por la propia estructura de hormigón, caracterizado por la seriación de grandes huecos, cerrados en la zona de aulas y abiertos en la de corredores. 



Estos pequeños edificios, generalmente construidos por parejas para completar escuelas de niñas y niños, muestran ya la paulatina transformación que experimenta en estos años la arquitectura docente española desde modelos autárquicos a otros más acordes con las realizaciones europeas del momento, en este caso aquellas donde confluyen principios basados en la repetición, economía e higiene, es decir obras inspiradas en el purismo funcional y racionalista holandés e italiano. 



Alguno de ellos, Primer Marqués del Turia, conservan la fisonomía original mientras que los restantes han sido alterados de forma puntual o sometidos a importantes y radicales modificaciones.

Fte. Colegio Territorial de Arquitectos de Valencia


Vicente Ballester Fandos, el "mestre Visantico"

«Nace en Mascarell, población situada entre Nules y Borriana (Castellón), el 22 de diciembre de 1857, hijo de Josefa Fandos Arambul y José Ballester Nebot.

Huérfano a los 10 años ayuda a su madre en las faenas del campo. Con un tío suyo aprende el oficio de barbero cuando muere su madre cundo tenía 15 años.


Don Vicente Ballester Fandos junto a su esposa e hijos

https://www.skyscrapercity.com/threads/remember-val%C3%A8ncia-ii.1694486/page-531

Se traslada a vivir a Pueblo Nuevo del Mar (actual Cabanyal, Canyamelar y Cap de França) donde compagina su trabajo de barbero con sus estudios de Magisterio.


Monta su primera escuela en su propio domicilio de la calle San Telmo 86 (actual calle José Benlliure entre 228 y 236).Tiene diecisiete hijos, de los que trece sobrepasaron la niñez (Enrique, José, Victor, Juan, Vicenta, Enriqueta, Vicente, Amparo, las gemelas Elvira y Julia, Rafael, Emilio y Alfredo) de los que once fueron maestros. Cabe destacar a José Ballester Gozalvo (fundador del Levante) que en Mayo de 1936 se hizo cargo de la Dirección General de Enseñanza Primaria, cuyo nombre lleva hoy en día un Instituto de Secundaria del barrio Torrefiel.

El “mestre Visantico” como algunos lo recuerdan fue consiguiendo que poco a poco los padres se dieran cuenta de la necesidad de formar a sus hijos en los principios de cultura general que proporcionaba la escuela primaria, lo que hizo que en un par de años la escuela se tuviera que trasladar a un local cercano más amplio, en el nº 80 de la calle San Telmo, en donde iban estudiando y creciendo los niños del Cabanyal, Canyamelar, Grau y algunos de Malva-rosa, Benimaclet y Alboraia. 


Acta del acuerdo por el cual se da su nombre a un centro educativo en La Malvarrosa

En 1906 tras sucesivas ampliaciones se le da el nombre al Colegio de “San José” en honor a sus padres José y Josefa, y en el que para el año 1914 se dan clases a unos 400 alumnos.

En 1910, cuando la escuela ya había cumplido 26 años, los antiguos alumnos celebraron un homenaje que consistió en el descubrimiento de una placa conmemorativa en la fachada del primer colegio, con el texto:

D. Vicente Ballester Fandos

Sus antiguos alumnos agradecidos al inolvidable recuerdo le dedican este recuerdo

Cabañal. 21 de agosto de 1910


El 14 de Mayo de 1924 fallece a la edad de 67 años este hombre tan querido y respetado por la gente del Cabanyal».

Historia del Cabanyal

Antonio Sanchis Pallarés


domingo, 24 de octubre de 2021

La Clínica del Doctor Segura. La Malvarrosa

 La Clínica del Doctor Segura. La Malvarrosa


«El doctor Segura ya se había fijado en la Malvarrosa antes de la guerra. Lo que él deseaba era instalar una clínica, con un marcado carácter benéfico y casi diríamos que apostólico, regido por la evangélica idea de la caridad y por la posibilidad de difundir el mensaje cristiano en una zona suburbial. Y con esa idea se fijó en este barrio y en una casa concreta, con cuyos dueños ya había formalizado un contrato de venta que se tuvo que aplazar debido a la guerra. El edificio en cuestión era uno de los chalets más bonitos y de más solera del barrio. Se trataba de la llamada Casa Blanca, antigua propiedad de los Ferrero-Baixauli, que ocupaba una extensión de 4333 metros, salpicado por infinidad de jazmines y que también contaba con una pequeña cuadra. 


Historia de la Malvarrosa

Este chalet, que estaba en el centro de la Avenida, en la esquina de Vicente La Roda -entonces, senda de la Carrasca- y llegaba hasta la calle Gran Canaria ocupando alguna porción de lo que hoy es el Colegio Ballester Fandos, después de unas obras de rehabilitación se convirtió en una estupenda clínica llamada "Clínica de san Ignacio".


Clínica del doctor Segura al costat de l'actual col·legi Ballester Fandos en Vicent la Roda

http://lamalva-rosaenblancinegre.blogspot.com/

Lo cierto es que esta clínica, conocida popularmente como la del Doctor Segura, era efectivamente una obra apostólica con la que los jesuitas pretendían "reconquistar una sociedad descristianizada". Prescindiendo de ideologías podemos afirmar que el Doctor Segura, con cierto aspecto de labrador, bajito y de manos gordezuelas, de tosca apariencia pero de gran habilidad, quería algo más que ejercer su profesión: quería hacer el bien, y a su manera lo hacía lo mejor que sabía y podía. 

Al doctor no le bastaba con ejercer su labor con los enfermos. También convirtió la clínica en una especie de hospital - escuela, donde los alumnos de medicina llevaran a cabo sus prácticas. La clínica se llamaba también "Residencia de estudiantes".


Historia de la Malvarrosa

Lo que el doctor ganaba en su clínica particular de la calle de las Comedias lo invertía desinteresadamente en su clínica, que venía a ser la Casa de Socorro permanente de la Malvarrosa, pues si algún accidentado, beneficiario del Seguro de Enfermedad, tenía dificultades para trasladarse a Valencia "somos nosotros los que cargamos con estos servicios -inyecciones y atenciones de primera urgencia Médico - Quirúrgica, prestando no sólo éstos sino también poniendo el material necesario, gratis y sin retribución alguna".

Aunque el doctor no tuvo tiempo de formar lo que se llama una escuela, sí que dejó innumerables y aprovechados discípulos.

El doctor también cuidaba los aspectos morales de sus alumnos. El Arzobispado tenía prevista la celebración diaria de la Misa en la clínica, a la cual acudían algunas personas del barrio. Y lo normal era hacer cada año ejercicios espirituales, bajo la dirección de un jesuita.


Historia de la Malvarrosa

El pueblo de la Malvarrosa le manifestó su gratitud y admiración».





Historia de la Malvarrosa


Historia de la Malvarrosa (extracto)

Antonio Sanchis Pallarés

https://blogs.ua.es/onil1/2013/12/30/dr-dn-manuel-segura-amat/


domingo, 26 de septiembre de 2021

La calle Chapa

La calle Chapa 

«Solo queda una casa. Entre almacenes, fincas nuevas, derribos, pavimentos levantados, un adoquinado del año del charlestón. Una casa pequeña, de planta baja y piso, vieja, muy vieja, con el numero 4 en la puerta y la “rajoleta” denominadora de la calle.


Calle Chapa

http://losmundosdejaimito.blogspot.com/2016/10/calle-chapa-el-grao-valencia-entre-1930.html

Todo lo demás se lo ha llevado el tiempo, desde aquel 1936 en que cada día, y a veces un par de veces al día, asomaban en el aire los Ju-52, la pava, y dejaban caer sobre el puerto y aledaños las bombas entonces terribles, que hoy casi son juguetes. Pero que mataban las cosas, las aceras, los caballos, los barcos, los hombres...


Efectos del bombardeo del Grao. 1937

Vidal Corella

La calle Chapa era algo muy importante en el Grao. Era precisamente, con su paralela, la del Muelle de Tierras, también desaparecida, donde se encontraba toda la vida portuaria valenciana. 


Actual J.J. Dómine

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Allí estaban los consignatarios, los navieros, los exportadores; allí estaba la casa que comprara el Barón de Rotschild en Valencia, Dios sabe para que. Una horrible edificación casi esquina a la avenida del Puerto, con cariátides, columnas, “loggia” veneciana en lo alto. La verdad, horrible.


Obras en el puerto, en el centro la "Casa Sirera"

https://www.skyscrapercity.com/threads/remember-val%C3%A8ncia-ii.1694486/page-505#post-90835614


Café Bona Mar y a la izquierda la Casa Sirera

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Allí estaba también la “otra” vida del puerto, los locales que alegraban la vida del desembarcado por mas o menos horas. Había verdaderas instituciones; yo he conocido a Greta Werner (en paz descanse), una danesa menuda, nerviosa, que allá por el treinta y tantos sumaría los cincuenta y que en Valencia había acabado sus singladuras de “profesional” con el montaje de un bar, al que puso su nombre, y que era el centro de atracción general. “Casa la Greta”. Es un nombre que aún recordaran muchos, de mi edad hacia arriba. ¿Qué cual es?. Lo siento no estoy autorizado a decirlo...precisamente por esos muchos.


Calle Chapa (actual calle Escalante), bombardeada por la aviación italiana el 3 de marzo de 1937,  a la izquierda el Salón Dorado

Biblioteca Nacional de España

https://valenciadesaparecida.blogspot.com/

Estaba el cine “El Dorado”; un salón totalmente a tono con la calle, muy “in”, en la alocución actual, un autentico teatro-cine, salón de marineros, que aún alcancé a conocer de madera casi su totalidad. Casi como un “saloon” de película del Oeste.


Salón El Dorado

Todocolección

El Dorado practicó hasta el final un sistema que le dio resultados: cine y “fieras”. Bueno, las fieras eran, para los “graueros y cabañaleros”, las “chantenses” “disenses” y “dansenses”, que actuaban después de la película. De la jerarquía artística vale más no hablar. En cuanto a la calificación moral, el sistema clasificador actual de TVE tendría que buscar sitio para poner rombos, ya que tal vez llenara el cuadro del escenario.

Por cierto que allí debuto, a decir de los contemporáneos, una artista que luego había de dar al genero “infimo” español, que ella hizo grande, días de gloria. Se trató de Concha Piquer, de las hermanas Piquer, no sabemos ni en que año, ni siquiera si es verdad, porque yo, a doña Concha no se lo pregunto, la respeto demasiado. Pero es curioso y...”si non e vero, e bon trobato”. ¿No?. Claro que la Piquer era entonces (no se que fechas) una niña, y supongo que no estaría incluida en lo de los rombos.

La vida galante, la vida comercial, el desenvolvimiento de la actividad marinera, estaba concentrada en la calle de Chapa. Corazon del puerto valenciano, latía haciendo circular por toda la ciudad una vida multicolor. Comercios, negocios, exportación, Greta Werner, El Dorado, la casa de Rochil, la naranja, el vino, los marineros, los pescadores, los golfos del puerto, un batiburrillo variopinto y “zuluaguesco”. Pero que conformaba una vida que fué perdiéndose.



Sucursal de la Casa Singer

Paco Máñez

El viejo corazón marinero, machacado por las bombas, arrasado por los hombres, aún latió débilmente un par de años después del 39. Fue el paseo vespertino del Grao y del Cabañal, e intentó renacer. Pero “El Dorado” había volado un 3 de octubre de 1937, al mismo tiempo que media calle, cuando como pájaros de mal agüero pusieron sobre él sus huevos con aletas. Greta, intentó vegetar en los restos de su casa. Los consignatarios buscaron nuevos despachos, y la vida marítima murió en Valencia. 




La Semana Santa del Grao por la calle Chapa

VAHG

Después entró la piqueta municipal, y hoy, solo queda esa casa solitaria, con su placa de “Calle de Chapa”, que el día menos pensado desaparecerá sin pena ni gloria, y sin que casi nadie se entere de que era lo último que quedaba del autentico barrio portuario de la ciudad». 
 
Vicente Maurí
 
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domingo, 6 de octubre de 2019

Iglesia Parroquial de Nuestra Señora del Rosario

Iglesia Parroquial de Nuestra Señora del Rosario

«La iglesia de Nuestra Sra. del Rosario se construyó por iniciativa del Arzobispo Mayoral a mediados del siglo XVIII, para atender la carencia de un lugar de culto que padecía el poblado de Cañamelar, y que venía existiendo de siglos atrás.


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En 1761 comenzaron las obras de construcción (en el Catálogo Monumental de la ciudad de Valencia, se habla de 1736), siendo éstas concluidas en el año 1774.Posteriormente sufriría diversas reformas, ampliaciones y modificaciones, motivadas por distintas necesidades.


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El inicio de la construcción de la actual iglesia de nueva planta de dos naves y cuatro tramos, que sustituiría a la existente para la acogida de todos los feligreses, según se recoge en el acta notarial de fecha 1 de mayo de 1882, obra que iniciaría el arquitecto Joaquín María Calvo y Tomás, difiere de lo expuesto anteriormente, suponiendo que tanto la fecha de 1736 y 1761, como el inicio de la construcción, debe referirse a la antigua iglesia. Dentro de los arquitectos eclécticos de la segunda mitad del siglo XIX, se encuentra este arquitecto. Con toda probabilidad su obra más representativa es la iglesia de la casa del Hospicio de la Misericordia, fechado en 1872, acabándose las obras en 1883. Fue en este período de tiempo cuando probablemente proyectó la nave principal de la actual iglesia del Rosario. Existe referencia de una reforma con ampliación en el año 1907 en la que se derriba parte de la tabiquería interior, es decir, el muro de separación de las dos naves y se abren los arcos del transepto.


En esta ampliación se construye la capilla de la Comunión en el antiguo emplazamiento del cementerio, para lo que es necesario modificar el ábside. Esta capilla se proyectó en la línea tradicional de finales del siglo XVIII, por el arquitecto Vicente Ferrer, constatando la sutilidad con la que aborda la intervención, con un tratamiento más depurado de estilo y de menor escala.



Josefa Torres Zafra


Así se mantiene el edificio hasta el año 1942, cuando se encarga la reforma de zonas devastadas, a los arquitectos Carlos Soria y Mauro Lleo, autores del proyecto, y en la memoria de la intervención destacan como idea básica, la necesidad de ampliar el edificio para “dotarlo de mayor capacidad… llegando a la conclusión de que la única forma viable era la de prolongar la iglesia por detrás del altar mayor”.


Josefa Torres Zafra

Esta prolongación se logra con dos procedimientos: “primero con la disminución del enorme espesor del muro testero del presbiterio” que soporta la cúpula del mismo, y en segundo lugar mediante la “construcción de la girola situada detrás de dicho muro que fue naturalmente construido por una orientación de pilares y arcos de gran transparencia” permitiendo de esta manera que la girola albergara un mayor número de fieles. De los mismos autores es la reforma de la fachada….”hemos procurado ordenar la fachada con arreglo a un eje central…dándole un remate de carácter barroco, que también encaja en el ambiente local…”, eliminando toda huella de su estado original.


http://valenciadesaparecida.blogspot.com.es/2013/07/ 

En 1969 se realiza una reforma en la fachada, de la que existe una placa conmemorativa en azulejo valenciano. La propia fachada había sufrido una remodelación anterior en la que se le añadió un sinuoso remate, de dudoso gusto barroco. Esta reforma no se ha podido fechar, así como la reconstrucción del campanario, también añadido a la iglesia original


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Cabe mencionar que esta Iglesia fue filial de la parroquia de Santo Tomás de Valencia hasta el último arreglo parroquial, entendido de fecha 1907 según el Nomenclator Geográfico Eclesiástico de los pueblos de la diócesis de Valencia, autor Sanchis y Sivera.
 
 
«Per completar obres tan bones,
ajunta al pa que als pobres dónes
es flors que·n l’hort troves primer.
Farem garlandes y corones
per a la Verge del Roser.
Ja estàs vestida: anem de presa,
y afrontaràs ab ta bellesa
del sol eixint lo raig primer».

Misa de alba

Teodor Llorente


Todocolección


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Entre los años 1989 a 1992 se procede a la reparación del ábside y cubierta con zunchado de la bóveda de horno cuyo arquitecto es Vicente Gallart».

Josefa Torres Zafra

«Tal día como hoy (17 de octubre) de 1948, en nuestra plaza Virgen del Castillo, el entonces Arzobispo de Valencia, Don  Marcelino Olaechea bendijo y coronó a Nuestra Señora del Rosario, patrona del Canyamelar. 


Los padrinos fueron Doña  Mercedes Martí Cases y Don Ernesto Anastasio Pascual.


Desde aquí, el grupo escultórico nacido en el taller de la plaza de la Cruz del imaginero Francisco Martínez  se trasladó en procesión , según el programa de festejos, hasta la parroquia Nuestra Señora del Rosario, templo que había sido reconstruido e inaugurado el mismo día, y cuyo párroco era Don Vicente Gallart».

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La Iglesia del Rosario y sus dos puertas
 
«Apenas rebasada la primera mitad del siglo XVIII se puso la primera piedra de un edificio que ha sido y, sigue siendo, la principal seña de identidad del Canyamelar.

Esa construcción no es otra que la antigua Ermita Nueva del Rosario, parroquia de Ntra. Sra. del Rosario desde 1902. Tal iniciativa partió de D. Andrés Mayoral Alonso de Mella (1685-1769),prelado zamorano que hizo su entrada en Valencia como arzobispo de la diócesis el 8 de septiembre de 1737.
 
 
Cuando era todavía una ermita
 
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Es sobradamente conocida la historia, transmitida por Martínez Aloy (J. Martínez Aloy "Geografía General del Reino de Valencia". T. I Provincia de Valencia, p. 879. Barcelona s/f.) sobre el origen de una ermita en tal lugar para resolver el frecuente problema que surgía cuando, por causas de diversa índole, los habitantes de las llamadas Barracas del Grao, que no eran otros que los residentes en el Canyamelar, el Cabanyal y el Cap de França, no podían asistir a los oficios celebrados en la iglesia de Santa María del Mar, sita en el vecino Grau.
 
 
Vista general de la ermita y su entorno 
 
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El período de construcción de aquel primitivo lugar de culto abarcó desde mediados del siglo XVIII hasta 1774, año de su consagración.

Fue especialmente diseñado para evitar todo contacto entre los fieles de ambos sexos para lo cual se levantó un muro separador en el centro de su única nave y se abrieron dos puertas en su fachada, la derecha para la entrada y salida de los hombres y la izquierda para el mismo fin respecto a las mujeres. Nada dejó al azar el pudibundo prelado.

No nos vamos a extender en lo ya divulgado sobre este hecho con mayor o menor precisión histórica. Lo que sí haremos por medio de estas líneas es proporcionar unos datos irrefutables sobre las características arquitectónicas exteriores de aquella primitiva ermita, reafirmando así esa peculiaridad del actual templo, reedificado en 1882, consistente en las dos grandes puertas de la fachada principal, que proceden del trazado dieciochesco original. La ermita del Rosario del Canyamelar siempre tuvo dos puertas en su fachada, rematada por espadaña de un solo cuerpo.

Nos atrevemos a calificarlo como un caso único entre las iglesias parroquiales de España.

Conociendo el carácter fuertemente conservador del arzobispo Mayoral en lo tocante a la moralidad pública y teniendo en cuenta que en aquel tiempo cualquier calamidad o catástrofe natural se solía achacar a un castigo divino (este prelado ya consiguió suprimir las representaciones teatrales en Valencia en 1748 a raíz del terremoto que asoló el pueblo de Montesa ese mismo año), no debería extrañarnos que dispusiera esa peculiar distribución del espacio interior de la ermita canyamelera con el fin de evitar dar ocasión a que futuras calamidades cayeran sobre los valencianos.

Aunque, sin duda, la concurrencia y la más o menos prolongada estancia de vecinos de la ciudad de Valencia durante la temporada de baños se puso de moda una vez desaparecida oficialmente la constante amenaza de la piratería berberisca cuando en 1786 se firmó el tratado de Argel, podemos pensar que, antes de dicho año el esparcimiento de los capitalinos en nuestra playa ya tendría sus practicantes, pudiendo el sagaz Mayoral prever certeramente lo que iba a ocurrir con el transcurso del tiempo y la evolución de las costumbres, como atestigua Cavanilles en 1795:

“La playa del Grao es toda de arenas en cuesta muy suave. Allí acuden los de la capital á bañarse, cuyo prodigioso concurso aviva aquel recinto, ya de suyo interesante por el movimiento de las aguas y los buques que se descubren.

Los años pasados iban y volvían comunmente en el mismo dia por la facilidad que ofrecen centenares de calesines y otros carruages apostados para este fin en las puertas de la ciudad. Y a muchos convidados de la frescura y amenidad del sitio, suelen permanecer algunos dias alojados por lo general en las chozas de los pescadores.

Aumentándose con el tiempo la pasión y el número de los concurrentes, varios sugetos acaudalados no contentos con el pobre alojamiento de las chozas, han construido sucesivamente edificios espaciosos; unos pocos con toda solidez, los mas con el nombre y la forma exterior de barracas, en que se hallan las comodidades, los adornos, y hasta el luxo de la capital: por donde ha venido á formarse otra población numerosa al largo de la playa.

Júntanse allí en estío personas brillantes de ambos sexos, viven con libertad, sin etiqueta, y en una diversión continua; se suceden los convites, los bayles y alegría; pero al cebo de estos deleytes acuden gentes díscolas, que se introducen en la sociedad para corromperla.

Ya se nota que la virtud más sólida queda expuesta á perderse, y que á la juventud se le presentan exemplos muy nocivos. Sin duda se ignora este desorden, ó no han llegado á conocer su gravedad los que tienen obligación de remediarle” 
 
(A.J. Cavanilles, Observaciones sobre la Historia Natural, Geografía, Agricultura, Población y Frutos del Reyno de Valencia. Madrid, 1795. Libro II, p. 143)

En caso de obedecer el supuesto y famoso muro separador a esa pudibunda finalidad, no sería más que rizar el rizo del rigor en un contexto geográfico y social algo propicio para la relajación de las costumbres.

Fue en esa primitiva ermita del Canyamelar donde se reveló como pintor un grande de la ilustración científica del XVIII, criado en el Canyamelar: Juan Bautista Bru de Ramón (1742-1799), pintor – condiscípulo de Goya en el taller de Bayeu - y “primer disecador” del Real Gabinete de Historia Natural de Madrid. El joven Bru decoró al fresco parte de la bóveda de la ermita, su primera obra conocida, desgraciadamente perdida al levantarse el nuevo templo en el siglo XIX.

Desapareció aquella curiosa ermita pero, sirvan estas líneas para que no se pierda su recuerdo».

José Aledón Esbrí


domingo, 2 de junio de 2019

Alcoholera "La Malvarrosa"

Alcoholera "La Malvarrosa"

«Justo al lado del chalet de Blasco Ibáñez se irguió durante bastantes años una fábrica de alcohol.


La factoría se llamaba "La Malvarrosa" y era de la "S.A. Unión Alcoholera Española", constituida en Madrid en 1904. Inmediatamente se construyó esta sucursal de Valencia, buscando para ello un lugar apartado, pues la industria era nociva y peligrosa, estéticamente desagradable y poco grata para el olfato. Era amazacotada y de tres pisos de altura. 



Todocolección


https://www.fundacionblascoibanez.com/galeria


El tufillo que despedida sin cesar arrugaba la nariz, pues el alcohol que se fabricaba era de maiz y de higo, por el azúcar que contenía, aunque la producción se basó luego sobre todo en la melaza.


Vista de la Malvarrosa

Cortesía de Jose Vicente Luján Estellés



Antonio Sanchis Pallarés 

El apestoso tufo que desprenda la destilación del higo y la melaza aumentaba cuando soplaba el "albornés". De modo que una aguda presión popular, que se tomó como una reivindicación vecinal, consiguió la clausura de la fábrica y su traslado a otro lugar donde no molestara a nadie y tuviera más amplitud: el lecho del Turia.»

Historia de la Malvarrosa

Antonio Sanchis Pallarés


Las Arenas. Año 2000. Galería fotográfica 03

Las Arenas. Año 2000. Galería fotográfica 03 Levante EMV