domingo, 24 de diciembre de 2017

El Puente del Moro

El Puente del Moro

«El resto monumental más antiguo de la Malvarrosa era el puente del moro sobre la acequia de Vera.


Puente del Moro sobre la acequia de Vera en 1961

Del libro: Valencia y su patrimonio Marítimo

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Todocolección


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Javier Montañana


Merche Oliver

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Puente sobre una acequia en la huerta de Valencia. 1945

Archivo José Huguet

Construcciones poco visibles y generalmente resueltas con arcos sencillos de ladrillo o piedra, los pequeños puentes que cubren acequias de riego raramente han suscitado algún interés entre los investigadores. Sin embargo, en ocasiones -como en este puente no identificado de la huerta de Valencia- los materiales y técnicas utilizados no eran muy diferentes a los de los grandes puentes

Memoria gráfica de las obras públicas en la Comunidad Valenciana 2

Caminos, puentes y carreteras

Colegio de Ingenieros, Caminos, Canales y Puertos Comunidad Valenciana

Subida por Carlos Tárrega Momblanch‎ a VAHG


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El puente se trasladó al Paseo de Aragón de Alboraya después de las obras para cubrir la Acequia de Vera.



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Ricardo Pintoret


Es de piedra de sillar, de 5m de anchura, sin barandillas, que en origen salvaba la acequia de Vera entre la Patacona y la Malvarrosa .





 Trini Balaguer Alabau y Salvador Reyes Genovés

Entre 1968 - 1970

El puente fue levantado por el arzobispo Mayoral en el siglo XVIII dentro de una política de construcciones que impulsó el religioso en la zona.


Fina Galan Garzo 

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Paco Dolz


Paco Dolz


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La leyenda cuenta que el arzobispo lo construyó “por pudor”, ya que “la gente que transitaba entre Alboraya y El Cabañal pasaba por el camino de la Patacona y lo que hoy es la calle Gran Canaria y, siendo el barrio una auténtica laguna, las mujeres tenían que levantarse las faldas, mostrando las pantorrillas, a lo que se puso freno construyendo el puente”».

Historia de la Malvarrosa

Antonio Sanchis Pallarés

El Pont del “Moro” d’Alboraia

Esta història supose que vos agradarà, a mi també. Com a investigador, encara que puga extraure les conclusions que em pareixen millor i no ser encertades, no per això negaré els fets. El conegut com a “Pont del Moro” resulta que és dubtós que fora moro o romà.




Mario Guillamón


Pareix ser que el projecte duia el títol de “Proiecto de un Puente que se propone executar en la Zequia de Vera” per l’arquitecte enginyer militar Jerónimo Marqueli, Valencia 6 d’abril de 1759. A més de la fotografia del pont, que adjunte per ser de domini públic, hi ha una carta del duc de Caylus, Claude-Abraham de Tubières de Grimoard de Pestelsa, governador del Regne de València de 1734 fins a 1759, a Sebastià de Eslava, ministre de la Guerra de 1749 fins a 1759, el 7 d’abril de 1759, en què demana que se n’aprove l'execució amb l’increment dels costs. La carta no vos la puc posar, però, si la voleu llegir es pot demanar a l’arxiu de Simancas.

Víctor R. Panach

L’enigmàtic ‘pont romà del moro’ de la séquia de Vera d’Alboraia

A la nostra història hi ha relats que semblen com a poc curiosos, i que caldria dedicar-hi rigorositat perquè és fàcil trobar contradiccions en els termes en què ens la presenten ara. És el cas d’anomenar al pont que tenim al passeig d’Aragó al mateix temps ‘romà’ i ‘moro’. Si fora romà el dataríem com a molt prop nostre al segle IV, moment de la caiguda de l’Imperi Romà, i si fora moro no pot ser d’abans del segle VIII. Esta disparitat ens fa plantejar-nos que o és una cosa o l’altra o cap de les dos.

Les nostres investigacions ens han dut a plantejar una hipòtesi històrica renovada sobre l’origen i ús del pont de Vera. La documentació recentment trobada dona consistència a un relat alternatiu al que coneixem.

A principi del segle XVIII existia un campament militar situat a prop de la platja de la Malva-rosa, entre el cap de França de València i la partida de Vera d’Alboraia. La dificultat per a creuar la séquia de Vera amb el pes del material militar va provocar la sol·licitud de construir un pont entre partida i partida. El projecte va ser encomanat al millor arquitecte militar de l’època: Jerónimo Marqueli, qui l’any 1759 ja estava mans en l’obra, cosa que es dedueix de la carta que es conserva del duc de Caylus, capità general de València, al ministre de la Guerra, Sebastian Eslava:

            ‘Muy Señor mío, remito a Vuestra Excelencia el papel, relación y proyecto de un Puente sobre la ‘Zequia de Vera’, en la costa marítima de este Reino, que me ha pasado el Ingeniero Director descrito para que, en vista de lo que expone del aumento de su coste, se sirva Vuestra Excelencia mandar lo que estime conveniente. Dios guarde a su Excelencia...’ 

Valencia 7 de abril de 1759

Esta carta, junt amb el dibuix del projecte del pont de Vera que vos compartim, es conserva en l’Arxiu General de Simancas (Valladolid).



La zona del campament militar va ser utilitzada a finals del segle XIX com a camp de tir, però això ja serà altra història...

Colla Llavors d’Història d’Alboraia

Direcció i edició: Laura Rubio Heras

Text: Víctor R. Panach

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domingo, 17 de diciembre de 2017

Los Bloques de Astilleros. Malvarrosa

Los Bloques de Astilleros. Malvarrosa

«Se terminan de construir casi al mismo tiempo que los del Ayuntamiento sobre los terrenos "del Sigala", siguiendo un criterio semejante en cuanto a la concepción urbanístico: calles estrechas, ninguna previsión para aparcamiento, ningún área de servicios, carencia de ascensores... Sólo en un pequeño rincón se abría la tienda de ultramarinos de Manuel Guzmán.



Actual Avenida de la Malvarrosa con Fuente Encarroz

A la derecha, los terrenos "del Sigala"

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Para evitar las humedades e inundaciones, se levantaron sobre una cámara de aire de unos 80 cms.


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 Falla realizada en el interior del colegio Girón. 1973

Rafael Solaz

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Son ocupados por los trabajadores de la Unión Naval de Levante, en una iniciativa de su Obra Social.



Fiesta escolar en la calle Pico de Teide

Archivo de Rafael Solaz


Carrera ciclista en Pico de teide. Años 60

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Calle Lanzarote con Guillem de Escrivá

A la izquierda, los bloques

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Calle Isla de Hierro. Años 80

A la izquierda, los bloques

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Calle Guillem de Escrivá

Al fondo, los bloques

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Fueron marcados por un signo geográfico: las Islas Canarias, porque durante su construcción sobrevino la riada del 57 y en señal de agradecimiento por la ayuda recibida se rotularon las calles con nombres relacionados con ellas».

Historia de la Malvarrosa

Antonio Sanchis Pallarés


domingo, 10 de diciembre de 2017

Antiguo Mercado del Cabanyal

Antiguo Mercado del Cabanyal

«El Cabanyal (Canyamelar, Cabanyal y Cap de França) logró su plena autonomía en 1837, formando el pueblo que durante 60 años se conocería como Poble Nou de la Mar, nuestro pueblo.



El Pueblo Nuevo del Mar en 1883. Aparece dividido en los tres barrios tradicionales de Cabañal, Cañamelar y Punta de Francia

https://es.wikipedia.org/

Una de los primeras preocupaciones de sus autoridades fue la de construir un mercado que ofreciera un buen servicio a su población. Porque ya desde 1833 y durante los primeros años de la independencia, el pueblo, que no tenía un mercado en condiciones, se veía precisado a comprar en unos mercados ambulantes, al aire libre y sin ninguna clase de instalaciones sólidas, sino desmontables. Concretamente, las autoridades habían establecido tres puestos de venta, uno en cada “partida”.

Los del Canyamelar podían ir a las “atarazanas viejas, apoyado a espaldas de las casas Tabernas junto al Rihuet vara y media adentro de la esquina”


Atarazanas

Pinterest

.Los del Cabanyal podían comprar en “la calle ancha de San Andrés, apoyado a la acequia de Gas. Han de dejar libres seis varas de ancho para tránsito de personas y carruajes”.


Acequia del Gas en el Cabañal. 1906

Actualmente avenida Mediterráneo desde la calle del Doctor Lluch

http://valenciadesaparecida.blogspot.com/2013/02/

Y los del Cap de França pueden acudir a “la plaza del puente de los Ángeles, a la parte de las casas junto a la de D.Vicente Zacarés”.


El puente de los Ángeles. 1796

http://maritimodevalencia.blogspot.com/2017/05/el-puente-de-los-angeles.html


Plano del Mercado

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A pesar de su precariedad, el mercado funcionaba con buen ritmo, y tenemos datos de los diferentes gremios de vendedores, que tratan con el Ayuntamiento los “encabezamientos” o contribución que debían satisfacer anualmente por el derecho de ocupar un puesto de venta. Se habla de cuatro gremios: vendedores de carnes; de vino, vinagre y aguardientes; de aceite y jabón y de nieve (que traían de cercanos ventisqueros, por la zona de Requena o de Utiel). Entre estos tratantes y expendedores de nieve -“nevateros”- encontramos a José Gosálvez Ramón, padre del alcalde y maestro de obras, que es nombrado por los otros ocho tratantes su representante o síndico.


Carnet para la venta de pescado

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Pero a partir de 1855, bajo la presidencia del alcalde Peregrín Cerveró, el Ayuntamiento concibe la idea de construir un mercado, en el lugar teóricamente reservado para edificar viviendas, entre las calles Reina, Barraca, Teatro y Justo Vilar. Era el año en que se estaban concediendo las primeras licencias para construir y urbanizar el nuevo Cabanyal. Pero, a pesar de todas las advertencias y amenazas, todavía nueve propietarios de solares en esa manzana, quizá por falta de fondos, no habían empezado a edificar, siendo así que tenían licencia concedida desde 1840.


Antiguo Mercado del Cabañal

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Para llevar a cabo este proyecto, el Ayuntamiento cuenta con un aliado de importancia: la Diputación Provincial, que le apoya decididamente, a la vista del tiempo transcurrido desde la primera concesión de 1840 y, sobre todo “vistas las razones de equidad y de conveniencia incontestables”. Paralizar unas obras apenas comenzadas (prácticamente los fundamentos de las viviendas) no puede resultar grave. En cambio, autorizar un mercado reportaría grandes beneficios a la totalidad del pueblo. Al fin y al cabo, los Ayuntamientos tienen “el dever de cuidar del sortido de comestibles para sus administrados y consiguientemente de proporcionarles sitio apropósito para el establecimiento de los mercados”.

Pero el Ayuntamiento, presidido por Vicente Barberá Bellido, aunque le había encargado el sencillo diseño a Bochons, ni siquiera le encarga a éste el proyecto, sino que busca una solución más asequible y, simplemente, se le encarga a un constructor llamado José Llorca Vidal, que a su vez le cede los derechos de la contrata a su hermano Pedro, “ingeniero mecánico”, que será finalmente quien construya el mercado.


https://valenciaplaza.com/els-mercats-del-cabanyal-i-el-grau-simbols-per-a-la-valencia-del-futur

Este mercado, que será el punto neurálgico del Cabanyal durante 89 años,era un rectángulo de 40’20 por 45 metros (1800 m²) y tenía tendrá 52 puestos de venta (casitas de vendeduría decían ellos) situados en el interior de un rectángulo que tenía tres puertas en la fachada Este o principal ,en la calle San Andrés, que luego se llamaría Escalante por haber nacido justo al lado el sainetero Eduardo Escalante tres en la fachada Oeste o calle Virgen de los Ángeles y una en las dos fachadas Norte y Sur. Cada una de las casitas tenía 7’8 m² y estaban edificadas en ocho tramos, dos a cada uno de sus lados. El precio de todo este mercado ascendía a 11.995 escudos, 400 milésimas (=29988 pesetas). Construido de acuerdo con los planes previstos, al año siguiente se comprueba la necesidad de cubrirlo con unos toldos. El Ayuntamiento le irá pagando la deuda a Pedro Llorca, a base del alquiler que se cobraba a los vendedores. La deuda puede cancelarse por fin en 1876, con la firma en nombre del Ayuntamiento de Vicente Viñes Roig.


https://valenciaplaza.com/escalante-el-seu-carrer-i-el-vell-mercat-del-cabanyal

Según la descripción de Ximo Díez, el mercado formaba aproximadamente un cuadrado con techo de madera sostenido por tirantes de hierro con dos largas cubiertas que lo atravesaban y rodeado de una pared en la que se abrían ventanas y puertas para acceder a las casetas del interior y con una espectacular puerta en arco y elegante, de un estilo renacentista que se cerraba por unas rejas, y que de esta forma mantenía al mercado totalmente aislado del exterior.


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En las dos esquinas que daban a la calle de Escalante existía lo que se conocía por Les Fregidores, donde desde muy temprano se confeccionaban diferentes bocadillos de tortilla, pimiento, longaniza, morcilla…, y que se servían a los trabajadores que a esa hora se dirigían al tajo. Como entonces los bocadillos con el pan actual no se conocían, se montaban en las olvidadas pataquetes que venían a costar alrededor de unos quince céntimos.En las dos esquinas que daban a la calle de los Ángeles, en la parte sur se encontraba la oficina del Repeso y en la que daba al norte el propio almacén del mercado.


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El interior del recinto se encontraba rodeado de casetas en las que se ofrecía la carne, las aves, el fiambre y en su parte central se situaban las verduras.Separado del resto y en el cuadrante central que miraba a la cercana plaza de la Cruz del Canyamelar se situaban los puestos del pescado, donde destacaban los simpáticos gritos de las vendedoras llamando a sus clientes.Las pescadoras exponían sus piezas rodeadas de hielo picado, que adquirían de la conocida fábrica de Terencio, que se encontraba a las espaldas del mercado en una calle paralela a la de San Pedro.


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La especialidad del Mercado del Cabanyal fue siempre el pescado que vendía. Su calidad era de las más consideradas junto con el que se vendía en el Mercado Central, normalmente servido también por pescadoras del Cabanyal y que era apreciado de tal forma que incluso familias de la capital acudían al pueblo para adquirir sus piezas, pues contaban con la garantía de pescadores y pescadoras conocedores desde su niñez de la calidad de las mismas. Siempre se ha dicho que las gentes del Cabanyal y El Canyamelar saben, con sólo mirar los ojos de un pescado, garantizar su calidad y frescura.


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En el callejón que miraba al Canyamelar existía una conocida barbería y delante de la misma se situaban a vender sustanciosas hortalizas los labradores de las cercanas huertas de Alboraya o Museros, ventas que se efectuaban en forma directa, es decir del labrador al consumidor. En el mismo callejón solía montarse un puesto por la conocida familia de los Zamora, acreditados zapateros, que vendían alpargatas de esparto y unas muy solicitadas por su fortaleza que eran de lona reforzadas de cuero. Alrededor del mercado, sobre todo los jueves, se situaban diferentes tenderetes con grandes lonas para resguardarse del tiempo, que asemejaban barcas con vela latina, en las que se vendían y exhibían toda clase de productos».

Redactado por Antonio Sanchis Pallarés, basándose en sus dos libros de Historia del Cabanyal, con las inapreciables aportaciones de Joaquim Díez Pérez, Valencia y su patrimonio marítimo, Diputación, 2010, pp. 166-169 y de Josep Martorell Damià i Ricard Ferrer, Passejant el Marítim, ROM editors, València, 2012, pp. 102-104.

http://www.mercadocabanyal.es/

Las Arenas. Año 2000. Galería fotográfica 03

Las Arenas. Año 2000. Galería fotográfica 03 Levante EMV