domingo, 9 de octubre de 2016

El Asilo para Inválidos del Mar. Quinta parte

«El día 20 de febrero de 1921 se celebró en este Pósito una junta general, en la que por unanimidad se aprobó la fundación de unas escuelas encargadas de infiltrar en las clases pescadoras del mañana la sapiencia y cultura necesarias para que, sin necesidad de un tercero, puedan en lo futuro los hoy niños velar por sus intereses y mantener su honrada y sufrida profesión en la digna elevación de que es acreedora.


Esta mejora indefinible fue debida a los enaltecedores rasgos de protección que siempre nos ha dispensado tan noble como desinteresadamente la Caja Central de Crédito Marítimo.

A tal efecto se cursó la documentación necesaria y se llevaron a cabo los trabajos para el funcionamiento de la misma. 

El desarrollo y marcha de las escuelas desde su fundación es con arreglo al plan de enseñanzas generales implantado por el Ministerio de Instrucción pública y Bellas Artes, para las escuelas de orientación marítima.


En un principio se fundaron dos secciones, una de niños y otra de niñas, al frente de las cuales se hallaba un maestro y una maestra titulados. 

En vista del aumento de niños matriculados en la escuela, a partir de esta fecha, a primeros d« marzo del mencionado año se nombró un auxiliar, siendo este nombramiento aprobado por la Caja Central de Crédito Marítimo. 

El 21 de agosto de 1925 se celebró un concurso para nombrar en propiedad los maestros que habían de regentar estas escuelas, según oficio de la Caja Central, y vistas las documentaciones y trabajos presentados por los concursantes, resultaron elegidos D. Ramón Terán Gurrea, que ya venía dcsempeñando el cargo, y doña María de los Dolores Terán Ruades. 

La Caja Central de Crédito Marítimo nombró en propiedad a los mencionados maestros.


A primeros de febrero de 1926, y con motivo de la visita del Excmo. Sr. D. Alfredo Saralegui, secretario de la Caja Central de Crédito Marítimo, hoy Instituto Social de la Marina, se hizo una especie de examen a los niños, acompañado de una extensa exposición de labores y trabajos manuales, en la que los niños y niñas demostraron una vez más sus rápidos progresos. 

Muy larga sería la tarea de relatar los pormenores de este festival, pero la muestra más evidente de su grandeza está en los varios y calurosos artículos que la prensa valenciana le dedicó, a más de un voto de gracias que la Caja Central tuvo a bien mandarnos, y que, copiado al pie de la letra, dice así: 

"Dada cuenta a la Comisión Permanente de esta Caja Central por el secretario de ella, don Alfredo Saralegui, del resultado de la visita a esa escuela, se acordó oficiar a ustedes manifestándoles el agrado con que se ha visto el adelanto de los alumnos de dicho centro docente, debido a sus desvelos e interés por la enseñanza.—Lo que tengo el honor de comunicar a ustedes para su conocimiento y satisfacción.—Dios guarde a ustedes muchos años.—Madrid, veintidós de marzo de mil novecientos veintiséis.—El Presidente.—Rubricado.—Señora Profesora encargada de las escuelas del Pósito de Pescadores El Progreso, de Valencia."

También se recibió otro voto concebido en los mismos términos, dedicado al señor profesor encargado de las enseñanzas de este Pósito, 

Pocos días después de dicha visita se celebraron los exámenes semestrales. 



A partir de esta fecha se han venido celebrando con puntualidad los exámenes semestrales y de final de curso.

En vista del aumento sufrido en la matrícula de niñas, se nombró una auxiliar para esta sección, quedando dividida la escuela en cuatro clases, dos de niños y dos de niñas. 


En 3 de mayo del mismo año se fundó la Mutualidad escolar, en la que los alumnos vienen cotízando para formarse dotes y pensiones de vejez. En primeros de julio del mismo año se celebraron los exámenes de fin de curso, bajo la presidencia del Excmo. Sr. D. José Álvarez Rodríguez, gobernador civil de la provincia. Se hizo solemnemente el reparto de premios, siendo los agraciados calurosamente felicitados por la concurrencia que llenaba el gran salón de actos de este Pósito. Entre los numerosos regalos recibidos para este acto merecen especial mención los del señor gobernador civil, alcalde de Valencia, comandante da Marina, rector de la Universidad, Diputación provincial, etc.

En octubre de 1928 los alumnos de este Pósito tomaron parte en la fiesta que se celebró en homenaje a la vejez del marino y organizada por la Comandancia de Marina de este puerto, y desde entonces han tomado parte en cuantos actos se han realizado con el mismo objeto.


1928
Cortesía de Tequín Iglesias

Con esto, y para no pecar de pesados, queda relatada, aunque sucintamente, la labor realizada por estas escuelas desde su fundación hasta la fecha; pero hay que significar que a primero de febrero de 1926 quedó constituida una Junta Cultural compuesta por los señores siguientes: Presidente, don Rafael Estrela; secretario, D. Vicente Rivera; tesorero-contador, D. Antonio José Prima, y vocales, D. Melchor Botella y D. José Bauset, que fue encargada por estas escuelas; que durante el curso 1928-29 han asistido a estas clases 125 niños y 139 niñas; que se han realizado, merced a la iniciativa de la Junta Central, numerosas excursiones escolares, visitas de estudios, fiestas escolares y la implantación del Pósito Infantil, e importantes mejoras del material escolar, etc., etc.

Por todo lo expuesto creemos merecedora a esta entidad del apoyo y protección oficial, así como también de todos aquellos que se precien de amar el saber y la cultura.

Si es en realidad una de las primeras aspiraciones de todo hombre la de su asociación, ninguna más digna y considerable que la de su instrucción y su cultura en la labor social. 

Tal vez por esto el mejor acierto, a nuestro juicio, de D. Alfredo Saralegui al idear la fundación de Pósitos de pescadores y marítimos, fuese el de introducir seguidamente en ellos la escuela. Porque si es cierto que la agrupación, que la asociación representa y fortalece la defensa inmediata del individuo en toda circunstancia, no es menos exacto que su educación y su cultura ya no son nada más que una defensa para el porvenir, si no la cualidad de una virtud mayor: la posibilidad de hacer un día innecesaria esa misma defensa pretendida, por medio de un más elevado grado de respeto a sí propia en la familia humana.


No puede haber, por consiguiente, una lucha social. Lo que por tal se entiende se diría más bien un absurdo social. Porque dentro de toda colectividad, o mejor, dentro de toda familia la lucha no es otra cosa que un medio de realizar su aniquilamiento. Así, no es posible pensar en la lucha a no ser ésta entre dos o más elementos heterogéneos, ya que dos impulsos iguales y en un mismo sentido multiplican la fuerza de cada uno de ellos para un fin exclusivo, en tanto que dos impulsos distintos en dos cuerpos iguales pueden debilitar la energía de una común aspiración.

Claro es que el hombre se inclina en cierto modo al individualismo; sin embargo, no siempre acierta a tirar bien sus rumbos en tal sentido. Y es ésta la razón que le hace ver como una garantía de su vida presente el establecimiento y desarrollo de la colectividad. La práctica del individualismo cuando el sujeto carece de la necesaria cultura para llevarlo a cabo, se convierte a menudo en un riesgo para los demás; por lo menos hace de toda aspiración una especie de egoísmo brutal sin dignidad ni freno alguno. Sus efectos son precisamente todo lo más contrarios a los del individualismo liberal, comprensivo y desinteresado, a base de cultura.

Pero ¿estamos los pescadores en el caso de ejercer alguno de esos dos individualismos? Seguramente no, porque para llegar hasta el primero nos lo impediría como un gran lastre nuestro natural sentimiento hecho con el dolor de la gente del pueblo, y para desenvolver perfectamente el otro, el escaso contacto con las cosas de la cultura en los mejores años de nuestra vieja infancia. 

Todo esto, pues, ha de contribuir más que nada a que pongamos toda nuestra esperanza en los niños y a que veamos en cada uno de ellos no tan sólo un hombre cualquiera en el futuro, sino el esfuerzo y el pensamiento de tantos hombres que con el cultivo de sus músculos, de su sensibilidad y de sus cerebros soñaron encarnar en el hombre la verdadera y única divinidad posible.»

LA JUNTA CULTURAL DEL PÓSITO DE PESCADORES "EL PROGRESO"

España Marítima y Pesquera. Noviembre de 1930

Biblioteca Nacional de España

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