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domingo, 6 de octubre de 2019

Iglesia Parroquial de Nuestra Señora del Rosario

Iglesia Parroquial de Nuestra Señora del Rosario

«La iglesia de Nuestra Sra. del Rosario se construyó por iniciativa del Arzobispo Mayoral a mediados del siglo XVIII, para atender la carencia de un lugar de culto que padecía el poblado de Cañamelar, y que venía existiendo de siglos atrás.


https://www.facebook.com/amicsdelcanyamelar/

En 1761 comenzaron las obras de construcción (en el Catálogo Monumental de la ciudad de Valencia, se habla de 1736), siendo éstas concluidas en el año 1774.Posteriormente sufriría diversas reformas, ampliaciones y modificaciones, motivadas por distintas necesidades.


https://www.facebook.com/amicsdelcanyamelar

El inicio de la construcción de la actual iglesia de nueva planta de dos naves y cuatro tramos, que sustituiría a la existente para la acogida de todos los feligreses, según se recoge en el acta notarial de fecha 1 de mayo de 1882, obra que iniciaría el arquitecto Joaquín María Calvo y Tomás, difiere de lo expuesto anteriormente, suponiendo que tanto la fecha de 1736 y 1761, como el inicio de la construcción, debe referirse a la antigua iglesia. Dentro de los arquitectos eclécticos de la segunda mitad del siglo XIX, se encuentra este arquitecto. Con toda probabilidad su obra más representativa es la iglesia de la casa del Hospicio de la Misericordia, fechado en 1872, acabándose las obras en 1883. Fue en este período de tiempo cuando probablemente proyectó la nave principal de la actual iglesia del Rosario. Existe referencia de una reforma con ampliación en el año 1907 en la que se derriba parte de la tabiquería interior, es decir, el muro de separación de las dos naves y se abren los arcos del transepto.


En esta ampliación se construye la capilla de la Comunión en el antiguo emplazamiento del cementerio, para lo que es necesario modificar el ábside. Esta capilla se proyectó en la línea tradicional de finales del siglo XVIII, por el arquitecto Vicente Ferrer, constatando la sutilidad con la que aborda la intervención, con un tratamiento más depurado de estilo y de menor escala.



Josefa Torres Zafra


Así se mantiene el edificio hasta el año 1942, cuando se encarga la reforma de zonas devastadas, a los arquitectos Carlos Soria y Mauro Lleo, autores del proyecto, y en la memoria de la intervención destacan como idea básica, la necesidad de ampliar el edificio para “dotarlo de mayor capacidad… llegando a la conclusión de que la única forma viable era la de prolongar la iglesia por detrás del altar mayor”.


Josefa Torres Zafra

Esta prolongación se logra con dos procedimientos: “primero con la disminución del enorme espesor del muro testero del presbiterio” que soporta la cúpula del mismo, y en segundo lugar mediante la “construcción de la girola situada detrás de dicho muro que fue naturalmente construido por una orientación de pilares y arcos de gran transparencia” permitiendo de esta manera que la girola albergara un mayor número de fieles. De los mismos autores es la reforma de la fachada….”hemos procurado ordenar la fachada con arreglo a un eje central…dándole un remate de carácter barroco, que también encaja en el ambiente local…”, eliminando toda huella de su estado original.


http://valenciadesaparecida.blogspot.com.es/2013/07/ 

En 1969 se realiza una reforma en la fachada, de la que existe una placa conmemorativa en azulejo valenciano. La propia fachada había sufrido una remodelación anterior en la que se le añadió un sinuoso remate, de dudoso gusto barroco. Esta reforma no se ha podido fechar, así como la reconstrucción del campanario, también añadido a la iglesia original


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http://eoselblog.blogspot.com/

Cabe mencionar que esta Iglesia fue filial de la parroquia de Santo Tomás de Valencia hasta el último arreglo parroquial, entendido de fecha 1907 según el Nomenclator Geográfico Eclesiástico de los pueblos de la diócesis de Valencia, autor Sanchis y Sivera.
 
 
«Per completar obres tan bones,
ajunta al pa que als pobres dónes
es flors que·n l’hort troves primer.
Farem garlandes y corones
per a la Verge del Roser.
Ja estàs vestida: anem de presa,
y afrontaràs ab ta bellesa
del sol eixint lo raig primer».

Misa de alba

Teodor Llorente


Todocolección


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Entre los años 1989 a 1992 se procede a la reparación del ábside y cubierta con zunchado de la bóveda de horno cuyo arquitecto es Vicente Gallart».

Josefa Torres Zafra

«Tal día como hoy (17 de octubre) de 1948, en nuestra plaza Virgen del Castillo, el entonces Arzobispo de Valencia, Don  Marcelino Olaechea bendijo y coronó a Nuestra Señora del Rosario, patrona del Canyamelar. 


Los padrinos fueron Doña  Mercedes Martí Cases y Don Ernesto Anastasio Pascual.


Desde aquí, el grupo escultórico nacido en el taller de la plaza de la Cruz del imaginero Francisco Martínez  se trasladó en procesión , según el programa de festejos, hasta la parroquia Nuestra Señora del Rosario, templo que había sido reconstruido e inaugurado el mismo día, y cuyo párroco era Don Vicente Gallart».

https://www.facebook.com/ALTAR-PLAYA-Asvfap-Parroquia-San-Vicente-Ferrer-104474668947723/
 
La Iglesia del Rosario y sus dos puertas
 
«Apenas rebasada la primera mitad del siglo XVIII se puso la primera piedra de un edificio que ha sido y, sigue siendo, la principal seña de identidad del Canyamelar.

Esa construcción no es otra que la antigua Ermita Nueva del Rosario, parroquia de Ntra. Sra. del Rosario desde 1902. Tal iniciativa partió de D. Andrés Mayoral Alonso de Mella (1685-1769),prelado zamorano que hizo su entrada en Valencia como arzobispo de la diócesis el 8 de septiembre de 1737.
 
 
Cuando era todavía una ermita
 
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Es sobradamente conocida la historia, transmitida por Martínez Aloy (J. Martínez Aloy "Geografía General del Reino de Valencia". T. I Provincia de Valencia, p. 879. Barcelona s/f.) sobre el origen de una ermita en tal lugar para resolver el frecuente problema que surgía cuando, por causas de diversa índole, los habitantes de las llamadas Barracas del Grao, que no eran otros que los residentes en el Canyamelar, el Cabanyal y el Cap de França, no podían asistir a los oficios celebrados en la iglesia de Santa María del Mar, sita en el vecino Grau.
 
 
Vista general de la ermita y su entorno 
 
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El período de construcción de aquel primitivo lugar de culto abarcó desde mediados del siglo XVIII hasta 1774, año de su consagración.

Fue especialmente diseñado para evitar todo contacto entre los fieles de ambos sexos para lo cual se levantó un muro separador en el centro de su única nave y se abrieron dos puertas en su fachada, la derecha para la entrada y salida de los hombres y la izquierda para el mismo fin respecto a las mujeres. Nada dejó al azar el pudibundo prelado.

No nos vamos a extender en lo ya divulgado sobre este hecho con mayor o menor precisión histórica. Lo que sí haremos por medio de estas líneas es proporcionar unos datos irrefutables sobre las características arquitectónicas exteriores de aquella primitiva ermita, reafirmando así esa peculiaridad del actual templo, reedificado en 1882, consistente en las dos grandes puertas de la fachada principal, que proceden del trazado dieciochesco original. La ermita del Rosario del Canyamelar siempre tuvo dos puertas en su fachada, rematada por espadaña de un solo cuerpo.

Nos atrevemos a calificarlo como un caso único entre las iglesias parroquiales de España.

Conociendo el carácter fuertemente conservador del arzobispo Mayoral en lo tocante a la moralidad pública y teniendo en cuenta que en aquel tiempo cualquier calamidad o catástrofe natural se solía achacar a un castigo divino (este prelado ya consiguió suprimir las representaciones teatrales en Valencia en 1748 a raíz del terremoto que asoló el pueblo de Montesa ese mismo año), no debería extrañarnos que dispusiera esa peculiar distribución del espacio interior de la ermita canyamelera con el fin de evitar dar ocasión a que futuras calamidades cayeran sobre los valencianos.

Aunque, sin duda, la concurrencia y la más o menos prolongada estancia de vecinos de la ciudad de Valencia durante la temporada de baños se puso de moda una vez desaparecida oficialmente la constante amenaza de la piratería berberisca cuando en 1786 se firmó el tratado de Argel, podemos pensar que, antes de dicho año el esparcimiento de los capitalinos en nuestra playa ya tendría sus practicantes, pudiendo el sagaz Mayoral prever certeramente lo que iba a ocurrir con el transcurso del tiempo y la evolución de las costumbres, como atestigua Cavanilles en 1795:

“La playa del Grao es toda de arenas en cuesta muy suave. Allí acuden los de la capital á bañarse, cuyo prodigioso concurso aviva aquel recinto, ya de suyo interesante por el movimiento de las aguas y los buques que se descubren.

Los años pasados iban y volvían comunmente en el mismo dia por la facilidad que ofrecen centenares de calesines y otros carruages apostados para este fin en las puertas de la ciudad. Y a muchos convidados de la frescura y amenidad del sitio, suelen permanecer algunos dias alojados por lo general en las chozas de los pescadores.

Aumentándose con el tiempo la pasión y el número de los concurrentes, varios sugetos acaudalados no contentos con el pobre alojamiento de las chozas, han construido sucesivamente edificios espaciosos; unos pocos con toda solidez, los mas con el nombre y la forma exterior de barracas, en que se hallan las comodidades, los adornos, y hasta el luxo de la capital: por donde ha venido á formarse otra población numerosa al largo de la playa.

Júntanse allí en estío personas brillantes de ambos sexos, viven con libertad, sin etiqueta, y en una diversión continua; se suceden los convites, los bayles y alegría; pero al cebo de estos deleytes acuden gentes díscolas, que se introducen en la sociedad para corromperla.

Ya se nota que la virtud más sólida queda expuesta á perderse, y que á la juventud se le presentan exemplos muy nocivos. Sin duda se ignora este desorden, ó no han llegado á conocer su gravedad los que tienen obligación de remediarle” 
 
(A.J. Cavanilles, Observaciones sobre la Historia Natural, Geografía, Agricultura, Población y Frutos del Reyno de Valencia. Madrid, 1795. Libro II, p. 143)

En caso de obedecer el supuesto y famoso muro separador a esa pudibunda finalidad, no sería más que rizar el rizo del rigor en un contexto geográfico y social algo propicio para la relajación de las costumbres.

Fue en esa primitiva ermita del Canyamelar donde se reveló como pintor un grande de la ilustración científica del XVIII, criado en el Canyamelar: Juan Bautista Bru de Ramón (1742-1799), pintor – condiscípulo de Goya en el taller de Bayeu - y “primer disecador” del Real Gabinete de Historia Natural de Madrid. El joven Bru decoró al fresco parte de la bóveda de la ermita, su primera obra conocida, desgraciadamente perdida al levantarse el nuevo templo en el siglo XIX.

Desapareció aquella curiosa ermita pero, sirvan estas líneas para que no se pierda su recuerdo».

José Aledón Esbrí


domingo, 22 de octubre de 2017

El Cementerio del Cabanyal

El Cementerio del Cabanyal

Sus orígenes

«Hasta 1867, los entierros se realizaban en las inmediaciones de la Parroquia del Rosario, pero el gobierno de la nación ha dispuesto que deje de enterrarse en las iglesias, y que se construyeran cementerios en las afueras de las ciudades.




http://ateneomusicaldelpuerto.net/

Para hacer el traslado, la corporación municipal busca un emplazamiento alejado tanto del núcleo poblacional como de la misma capital. El lugar elegido es el actual del Camino del Cabanyal, que pertenecía a Valencia.


Plano del Cementerio de 1860

Cortesía de 


En 1866 tenía únicamente 5400 metros cuadrados, aunque con el tiempo se ha ido ampliando. 

El dueño de los terrenos era un tartanero de Valencia llamado Carmelo Nicolau Cubells. El Ayuntamiento de Valencia lo compra por 20000 reales.



Camino del Cabañal o del Cementerio

Paco Dolz

Las obras empieza a hacerlas el aparejador Antonio Duet Greses, pero no parecen que sean de mucha calidad y muy bien pensadas.


Panteón para Teresa Cola en el Cementerio del Cabañal. 1938 

Fundación Goerlich

Aunque las obras no estaban acabadas, en 1868 el Rvdo. Juan Bautista Aliaga, Vicario de los Ángeles, pudo bendecir el Cementerio, aunque fuera de carácter provisional, pues durante muchos años fueron coexistiendo los dos».

Historia del Cabanyal

Antonio Sanchis Pallarés

El cementerio del Cabanyal y Mariano Benlliure

«Rodeado casi por completo de edificaciones que avanzan sin aparente control, el pequeño cementerio del Cabanyal, antes enclavado en medio de la huerta que separaba los pueblos marineros de la ciudad, encierra todavía un gramo de paz, en medio de la que destaca, perfecto en su sencillez, el mausoleo que el escultor valenciano Mariano Benlliure dedicó a sus padres. Y donde él mismo decidió ser enterrado. Un autorretrato, que se hizo expresamente para ser colocado en ese lugar, confirma que el proyecto del escultor, volver a tierra valenciana tras su muerte, fue largamente meditado y decidido.


Fundación Goerlich

En 1913, cuando Mariano Benlliure, a los 51 años, está en el cénit de su carrera como escultor, decidió dar sepultura a sus padres en el cementerio del Cabañal. Juan Antonio Benlliure, el padre, había fallecido en 1906; Ángela Gil, madre de seis hijos, había muerto un año después. Aunque todos habían vivido humildemente en el barrio del Carmen --donde Mariano nació, en 1862, en el número 16 de la calle Baja-- la verdad es que Pueblo Nuevo del Mar, que entonces era municipio independiente de Valencia, les llamó muy pronto. Allí trabajaban y vivían los abuelos paternos, los Benlliure; el abuelo era el encargado de la alquería de los Bertrán de Lis, una familia acaudalada donde no faltaban las vocaciones políticas.


Panteón para Mariano Benlliure en el Cementerio del Cabañal. 1922

Fundación Goerlich

El famoso escultor nunca olvidó Valencia y siempre sintió nostalgia de sus correrías infantiles por el Cabañal; la libertad de la huerta y el horizonte del mar, la vida sencilla y entrañable de lo que era un pueblo muy alejado de la capital siempre impregnó sus recuerdos. Por eso, el que a los nueve años inició el aprendizaje como tallista en Madrid, de la mano de su hermano José, no dudó en comprar un pedazo de tierra, en el cementerio del Cabañal, para dar sepultura a sus padres.


Mausoleo de Mariano Benlliure

EFE

A diferencia de quienes le rodeaban, Benlliure no quiso levantar un gran mausoleo. Los Robillard, a muy pocos pasos, dejaron constancia monumental de lo que representa ser dueños de una gran fábrica de perfumes: la que con sus plantaciones de flores a la orilla del mar dio nombre a la Malvarrosa. El escultor, sencillamente, dispuso una cruz de piedra en el suelo y, como ornato, sobre un monolito, las cabezas de su madre y su padre que él mismo modeló unidas, a semejanza de las que la cultura romana levantaba para invocar a los manes del hogar.


Fundación Goerlich

Igual que Joaquín Sorolla fue el pintor de la Corte, Mariano Benlliure fue el escultor oficial de la Restauración. Popular en las plazas de toros, habitual en los teatros, triunfador en los cenáculos y dueño de un estudio por el que desfiló lo mejor de la burguesía española, Benlliure hizo posar a todos: desde los Reyes a los banqueros, desde los primeros ministros a los toreros. Durante décadas, no hubo proyecto de monumento oficial que se le resistiera: todos los ganaba y con todos los personajes lucía sus cualidades: Alfonso XII, Isabel la Católica, Álvaro de Bazán, Francisco de Goya, el general Martínez Campos y el cabo Noval.

Si pasear por Madrid es tropezar una y otra vez con sus mejores esculturas, en Valencia podría hacerse una ruta turística especial para ver sus obras. Empezando por la fachada del Ayuntamiento, la ciudad exhibe piezas de Benlliure en el monumento al marqués de Campo, en el de San Juan de Ribera, en el de Cervantes y en el dedicado al pintor José Ribera. Todo eso sin entrar en los museos, donde hay bustos de Sorolla, Serrano y Blasco Ibáñez, sus grandes amigos de Madrid, modelados por su mano. En el patio de la Generalidad, impresionante, se exhibe la chimenea decorada con escenas del Infierno del Dante.


Fundación Goerlich

Curiosamente, Mariano Benlliure, que preparó con detalle cómo habría de ser su propia tumba, tiene buena parte de su obra dedicada a los monumentos funerarios de grandes personalidades. En Valencia está el mausoleo que dedicó a Blasco Ibáñez, mientras en el Cementerio General podemos ver una de las más bellas figuras esculpidas nunca por el artista: el ángel que abre la puerta del mausoleo de la familia Moróder. Pero en Madrid, el Panteón de Hombres Ilustres muestra los dedicados a Sagasta, Dato y Canalejas; en Barcelona es famoso el homenaje fúnebre al tenor Viñas; en El Roncal muestran con orgullo el que preparó para Gayarre, una obra clave en la historia del arte español, y en el cementerio de Sevilla, la tumba del gran torero Joselito arrebata por su aire solemne y conmovedor.

Unido a la famosa actriz Lucrecia Arana, Mariano Benlliure, como el mismo Sorolla, se construirá en Madrid, ampliando la casa de su compañera sentimental, una villa con amplias dependencias dedicadas a exposición y estudio. Por la calle Abascal pasaron docenas de personajes famosos, entre los que nunca faltaban valencianos de todas las ramas artísticas, ya fueran músicos, como Serrano o Lleó; escritores, como Llorente o Blasco Ibáñez, o pintores, como Sorolla, Sala o Pla. Para la fuente del jardín de esa casa madrileña fueron esculpidos los niños que juguetean en el agua que podemos ver en San Pío V y los jardines de la plaza del Carmen».

Francisco Pérez Puche

Las Provincias. 30 de octubre de 2010


domingo, 25 de junio de 2017

Iglesia Parroquial de Nuestra Señora del Rosario. Y cuarta parte

Iglesia Parroquial de Nuestra Señora del Rosario. Y cuarta parte

«Cabe mencionar que esta Iglesia fue filial de la parroquia de Santo Tomás de Valencia hasta el último arreglo parroquial, entendido de fecha 1907 según el Nomenclator Geográfico Eclesiástico de los pueblos de la diócesis de Valencia, autor Sanchis y Sivera.


 https://www.facebook.com/amicsdelcanyamelar

Entre los años 1989 a 1992 se procede a la reparación del ábside y cubierta con zunchado de la bóveda de horno cuyo arquitecto es Vicente Gallart.»

Josefa Torres Zafra

domingo, 18 de junio de 2017

Iglesia Parroquial de Nuestra Señora del Rosario. Tercera parte

Iglesia Parroquial de Nuestra Señora del Rosario. Tercera parte

«Así se mantiene el edificio hasta el año 1942, cuando se encarga la reforma de zonas devastadas, a los arquitectos Carlos Soria y Mauro Lleo, autores del proyecto, y en la memoria de la intervención destacan como idea básica, la necesidad de ampliar el edificio para “dotarlo de mayor capacidad… llegando a la conclusión de que la única forma viable era la de prolongar la iglesia por detrás del altar mayor”.

Esta prolongación se logra con dos procedimientos: “primero con la disminución del enorme espesor del muro testero del presbiterio” que soporta la cúpula del mismo, y en segundo lugar mediante la “construcción de la girola situada detrás de dicho muro que fue naturalmente construido por una orientación de pilares y arcos de gran transparencia” permitiendo de esta manera que la girola albergara un mayor número de fieles. De los mismos autores es la reforma de la fachada….”hemos procurado ordenar la fachada con arreglo a un eje central…dándole un remate de carácter barroco, que también encaja en el ambiente local…”, eliminando toda huella de su estado original.


http://valenciadesaparecida.blogspot.com.es/2013/07/ 

En 1969 se realiza una reforma en la fachada, de la que existe una placa conmemorativa en azulejo valenciano. La propia fachada había sufrido una remodelación anterior en la que se le añadió un sinuoso remate, de dudoso gusto barroco. Esta reforma no se ha podido fechar, así como la reconstrucción del campanario, también añadido a la iglesia original».

Josefa Torres Zafra

domingo, 11 de junio de 2017

Iglesia Parroquial de Nuestra Señora del Rosario. Segunda parte

Iglesia Parroquial de Nuestra Señora del Rosario. Segunda parte

«El inicio de la construcción de la actual iglesia de nueva planta de dos naves y cuatro tramos, que sustituiría a la existente para la acogida de todos los feligreses, según se recoge en el acta notarial de fecha 1 de mayo de 1882, obra que iniciaría el arquitecto Joaquín María Calvo y Tomás, difiere de lo expuesto anteriormente, suponiendo que tanto la fecha de 1736 y 1761, como el inicio de la construcción, debe referirse a la antigua iglesia. Dentro de los arquitectos eclécticos de la segunda mitad del siglo XIX, se encuentra este arquitecto. Con toda probabilidad su obra más representativa es la iglesia de la casa del Hospicio de la Misericordia, fechado en 1872, acabándose las obras en 1883. Fue en este período de tiempo cuando probablemente proyectó la nave principal de la actual iglesia del Rosario. Existe referencia de una reforma con ampliación en el año 1907 en la que se derriba parte de la tabiquería interior, es decir, el muro de separación de las dos naves y se abren los arcos del transepto.


 https://www.facebook.com/amicsdelcanyamelar

En esta ampliación se construye la capilla de la Comunión en el antiguo emplazamiento del cementerio, para lo que es necesario modificar el ábside. Esta capilla se proyectó en la línea tradicional de finales del siglo XVIII, por el arquitecto Vicente Ferrer, constatando la sutilidad con la que aborda la intervención, con un tratamiento más depurado de estilo y de menor escala.»

Josefa Torres Zafra

domingo, 4 de junio de 2017

Iglesia Parroquial de Nuestra Señora del Rosario. Primera parte

Iglesia Parroquial de Nuestra Señora del Rosario. Primera parte

«La iglesia de Nuestra Sra. del Rosario se construyó por iniciativa del Arzobispo Mayoral a mediados del siglo XVIII, para atender la carencia de un lugar de culto que padecía el poblado de cañamelar, y que venía existiendo de siglos atrás.


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En 1761 comenzaron las obras de construcción (en el Catálogo Monumental de la ciudad de Valencia, se habla de 1736), siendo éstas concluidas en el año 1774.Posteriormente sufriría diversas reformas, ampliaciones y modificaciones, motivadas por distintas necesidades.»

Josefa Torres Zafra

Las Arenas. Año 2000. Galería fotográfica 03

Las Arenas. Año 2000. Galería fotográfica 03 Levante EMV